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jueves, 27 de abril de 2017

Alemania

Recorridos por Alemania

Alemania fue mi bautizo europeo. Viajé la primera vez el 2012 para ir a un festival de música. Nos quedamos esa vez en Hamburgo y aproveché de pasar por Berlin un día. El 2014 nos repetimos el plato, ahora con más tiempo, que nos permitió conocer Munich. El 2016 fue nuestra tercera vez, en ese entonces, ya habíamos hecho amigos alemanes, me había dado el tiempo de aprender algo de alemán y darme cuenta como se alegran los germanos cuando tratas de hablar en su complicado idioma, que aunque no lo pronuncies bien, agradecen el gesto. Esa vez conocimos el Alemania "rural", dándonos invitación en un pueblo donde nos recibieron nuestros amigos germanos, en Turingia.

Son más de 80 millones, con un abanico enorme de inmigrantes, especialmente turcos. Abundan los donner y los kebabs, así como también la multiculturalidad. Abunda también el submundo, la vida independiente y el arte callejero. Berlín es una de las ciudades más entretenidas para conocer y quizás para vivir. Algún día.

2012
- Wacken Open Air 2012, con Hamburgo incluído
- Rumbo a Berlin

2014
- Hamburgo, la tierra de los piratas
- Wacken 2014
- Berlin tierra de berlines
- Munich y la cervecería más grande del mundo

Wacken Open Air 2016
- La previa
- Primer día de festival
- Segundo día de festival
- Tercer y último día de bandas

jueves, 9 de marzo de 2017

Wacken Open Air 2016, el primer día del festival

Wacken. Agosto del 2016.

Este relato consta de 4 capítulos que relatan nuestra ida festival de Wacken el año 2016, en Alemania. Es una especie de catarsis periodística que tengo. No hay muchos datos útiles quizás, pero si un montón de anécdotas personales sobre el viaje al paraíso metalero, la meca de los festivales dicen algunos.


El día siguiente, era el día especial. La primera oleada de bandas se iba a hacer presente y desde temprano, algunos individuos ya hacían guardia para tener lugares de privilegio para ver a Iron Maiden en primera fila. Nosotros, más avejentados y con ganas de darle más recorridos al festival, aprovechamos de ir por una vuelta a las instalaciones y al pueblo. Algunas malas noticias sobre Wacken: primero, el Metalmarket ya no existe... por suerte, y para suerte nuestros bolsillos también, pensando que los precios de allí, eran para tentar a cualquier billetera. De todos modos, muchos de los vendedores de discos estaban repartidos en las tiendas chicas del festival. Estaba también un coleccionista famoso de Iron Maiden, que tiene ediciones de discos que son autenticas joyas, por precios que tentaron, pero que dejé pasar (Donnington 92 en vinilo japones, por ejemplo). La carpa de Nuclear Blast eso si mejoró, había un material que era también para tentar a los audiofilos y también para quien escribe, es que entiendo que la modernidad permite que por internet puedas buscar cualquier colección, pero nada supera a ese "matuteo" de persa, cuando revisas la mercadería frente al vendedor, ese placer todavía hay quienes lo disfrutamos. Bueno, volviendo al festival, el resto tenía la dinámica habitual que ya describí en los relatos del Wacken 2012 y Wacken 2014: 7 escenarios repartidos en una amplia zona, donde el True Metal Stage y el Black Stage permiten ver a las bandas más masivas, mientras que el Party Stage permite ver a bandas de medio calibre, para culminar con el Headbanger Stage y el W.E.T stage, que agrupan bajo techo a las bandas más under. Hay que agregar dos escenarios más, en la zona vikinga y en la zona cervecera, que se reservaban para grupos folclóricos que animaban las tardes.

El ingreso a los escenarios
Pues bien, ya era hora de moverse Eran las 17:00 horas y luego de salir a dar unas vueltas por el pueblo donde algunos nos equipamos con algunas cosas que faltaban, como cerveza, mientras otros le dábamos vueltas a la zona del festival, perfecto momento para reunirnos, pues saldrían en escena los británicos de Saxon, quienes le darían el puntapié inicial al día. Acá las cosas se complicaron un poco, especialmente en el tema de los accesos. El primer tema a considerar, que debido a los hechos acontecidos en Münich y la paranoia europea debido al tema de los atentados, los controles de seguridad eran algo más exhaustivos, tanto así que se prohibió el llevar mochilas a la zona del festival, lo cual demoraba los ingresos. Sumado a eso, las bandas que se iban a presentar en el escenario principal eran Saxon, Foreigner, Whitesnake y Iron Maiden, entonces claramente todo el mundo quería una buena ubicación y se vieron las primeras filas y como consecuencia, tenias demoras en los ingresos. Unos 40 minutos lo cual hizo que nos perdiéramos buena parte del show de Saxon. Bueno, igual se escuchaba de lejos de una manera bastante decente. A pesar de que en los escenarios chicos habían buenas bandas como Immolation, Vader, The Black Dahlia Murder, Marduk o Tsjuder, el grueso de los asistentes se iba a cargar por los cabezas de cartel.

Saxon en W:O:A con una buena cantidad de gente

Las leyendas del Heavy Metal dando cátedras

Foreigner y sus éxitos radiales
De Foreigner, nos prendió bastante más de lo que esperábamos. Considerando que la banda tiene una cantidad de hits radiales, muchos de nosotros, sin ser seguidores de su carrera, íbamos moviendo la patita al ritmo de uno que otro clásico, que nos sonaba a más un éxito de club nocturno. La cuota de risas la dio una hermosa señorita a la cual estaba cerca de nosotros, entonces le pedimos que nos sacara una foto y mientras preparaba la maquina de fotos, surgieron los chistes referentes a su belleza, en un tono bien chileno, total pensábamos que no nos iba entender (aquí salieron unos mijita rica, estay super rica, entre otras finuras que no se pueden reproducir en este medio público). Entonces al terminar la foto, la señorita nos responde en un amable tono nacional, que estábamos listos.... ¡¡Ella era chilena!!. Que vergüenza, nos entendió todo, nos tratábamos de disculpar en mil idiomas y ella lejos de enojarse, entendiendo el sentido del chiste, se cagó de la risa con nosotros y finalmente uniéndose a nuestro grupo, la Fran era chilena y llevaba un par de meses viviendo en Europa. Nos confesó que echaba algo de menos estas cosas medias criollas, como que te "agarraran pal webeo" a la chilena, menos mal porque tuvimos noticias de otros compañeros que les ofrecieron hasta hijos a unas alemanas que andaban por ahí, a lo que ellas respondían de manera bien agradable -¿Me estas hablando a mi?... Estoy practicando mi españiol ....- Nuestro idioma empieza a ser más practicado en el viejo continente y eso de hablar en español con la gente pensando que no te van a entender, ya no corre tanto.

Esta es la foto que nos sacó la Fran, gracias por la paciencia!!!
Coverdale de telonero
Volviendo a las bandas del día, salía al escenario negro, Whitesnake, donde David Coverdale daba un correcto espectáculo de poco más de una hora, repasando sus clásicos que ya todos conocemos. pero debemos ser sinceros, su tono de voz ya deja mucho que desear y el ambiente que se sentían era más respeto que otra cosa. Para agregar, que estábamos demasiado ansiosos porque la banda que vendría después, ya saben a cual me refiero, hacía que la espera fuera tediosa y los tiempos se hicieran eternos. Por lo menos esta previa, fue adornada por cervezas y más cervezas, el grupo alrededor se iba juntando, la gente se empezaba a apretar de a poco, nunca tanto como en Chile, pero si bastante considerando lo común en los recitales del Wacken, se sentía que la ansiedad era contagiosa y el final del show de Whitesnake fue la guinda para los enfermos de los nervios.

El momento donde se avisaba que salía Iron Maiden
Ya eran las 21:30 y sonaban por los parlantes los ritmos de Doctor Doctor de UFO, la señal inequívoca que se venía el concierto de la Doncella de Hierro. Es difícil para uno como fanático dar una reseña algo aterrizada de un show de Iron Maiden, realmente estábamos en un trance, se apagaban las luces y se daba inicio a esa introducción en un bosque de la mitología Maya, donde Eddie trataba de darle energías al Ed Force One, el avión que había dado vueltas por el mundo en la gira del Book of Souls, que tenía como última fecha el recital en Wacken Open Air. Recuerdo el 2014 cuando terminó el festival de ese año, dije que solo volvería si tocaba Iron Maiden. Bueno, las cosas se dieron y este año teníamos la dicha de que se cumplió lo que había pedido.

If eternity should fail, la primera que sonó
Fueron dos horas de un tremendo show, televisado por señal satélite para todo el mundo. Cuando mostraban las tomas aéreas por las pastallas gigantes, veíamos una cantidad impresionante de gente, después al mirar el recital desde nuestra casa, realmente asumíamos que estábamos inmersos en un mar de gente, demás está aclarar que los 75.000 asistentes al festival no estaban todos en el show principal, pero no era menor pensar que una buena cantidad de esos asistentes había arribado al escenario donde se presentaba la doncella. Nosotros, algo afortunados estábamos muy bien ubicados, al medio y adelante. Aunque el barro hacía las cosas difíciles, nos sentíamos "muy favorecidos" de ver un show que sonaba tan fuerte y tan majestuoso. Quizás teníamos la experiencia de haberlos visto en marzo en Santiago y quien escribe, hace una semana en Italia, pero cuando sonaron los "Scream for me Wacken!!"... las cosas se volvieron algo más emotivas, la banda que nos reunió como amigos, fue la banda que coronó esta versión 2016 del festival. Fueron dos maravillas horas, que hasta el día de hoy repito sin aburrirme, Iron Maiden como cabeza del cartel fue algo realmente grandioso.

Scream for me Wacken!!!
The Trooper
Climb like a Monkey

El grupo perfecto
Eddie al escenario

666 el número de la bestia 
Wasted Years


Blue Oyster Cult
Luego del impecable recital, algunos debiluchos estaban algo resentidos por tanto recital este día. Recuerdo cuando salían las bandas confirmadas y mis amigos señalaban que faltaban muchas bandas más, ahora yo les recordaba que el festival, una buena manera de comprobar la resistencia física de estar horas mirando bandas, agregándole la lluvia y el barro, los menos favorecidos se fueron a nuestro camping, pero nosotros no estábamos para esto, porque en el W.E.T. stage iba a salir a escena Blue Oyster Cult. Ya estábamos de madrugada, pero esto no era impedimento para darle rienda suelta a un recital que superó enormemente nuestras expectativas. Fuimos a ver estos mentores del rock sicodélico, tan famoso ahora por Ghost, pero que el "Culto de la Ostra Azul" ya cultivaba en los años 70'. Si pensamos que Maiden fue lo mejor del día, Blue Oyster Cult complicó este veredicto, porque en una hora dejaron claro que ellos no eran una banda pequeña de adorno, sino que con un tremendo desplante demostraron lo que saben hacer, un tremendo recital animado por 4 borrachos chilenos que invitaban a bailar a los asistentes, hasta una fila de conga hicimos.

Don't Fear the Reaper
Los jugosos en el culto
El sector vikingo forjando armas
Hamburguesa black
Ya eran altas horas de la noche, pero de descansar nada, porque en el campamento seguiríamos celebrando hasta cuando empezaron a aparecer los primeros rayos de luz, algunos proseguíamos la tertulia, algunos ya habían dejado de existir. Ya se había ido el primer día.

David, Arroyo, Fran, Joya, Tatter, Pato, me, Picasso, Hector, después de Maiden


Running Order del primer día:

16:00 - 17:15 SAXON
17:45 - 19:00 FOREIGNER
19:45 - 21:00 WHITESNAKE
21:30 - 23:30 IRON MAIDEN
00:10 - 01:00 BLUE OYSTER CULT

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lunes, 6 de marzo de 2017

Wacken Open Air 2016, la previa

Hamburgo. Julio 2016.


Este relato consta de 4 capítulos que relatan nuestra ida festival de Wacken el año 2016, en Alemania. Es una especie de catarsis periodística que tengo. No hay muchos datos útiles quizás, pero si un montón de anécdotas personales sobre el viaje al paraíso metalero, la meca de los festivales dicen algunos.

Estábamos esperando el bus en Ljubliana y nos acordábamos que Chile es una larga y angosta faja de tierra, con poco más de 3000 kilómetros, conectados entre Arica y Puerto Montt y casi 5.000 kilómetros si queremos llegar, de manera dificultosa por tierra, a Punta Arenas. Entonces en Chile estamos acostumbrados a viajes largos vía terrestre, una noche entera quizás en algunos trayectos y más de un par de días a quienes se aventuren a ir más lejos. Ahora cuando compramos los tickets por Flixbus que nos iban a llevar desde Ljubliana a Hamburgo, nunca nos imaginábamos que la distancia de poco más de 1.000 kilómetros se nos iba a hacer tan eterna, acá la historia de este viaje.

Wacken 2016, el cartel que nos invitaba a asistir

El recorrido era saliendo de madrugada desde la capital de Eslovena, nuestro bus pasaba a buscarnos a las 1 de la madrugada, en una "terminal" que no eran más que un estacionamiento al aire libre, al costado de la estación central de trenes de Ljubliana. Reconozco que pasamos susto cuando vimos que eran sobre las 1:15 de la mañana y la soledad predominaba en la noche eslovena... y no llegaba nada, pero solo fue eso, un susto, ya que el bus finalmente arribó, el terminal con unos 20 minutos de atraso, para alegría de nosotros que esperábamos. Fue una noche completa, de un cómodo viaje que incluía sillones reclinables y aire acondicionado, para llegar de mañana a Münich, estirar las piernas y luego tocaba abordar un segundo bus que nos iba a hacer recorrer 12 horas más, para hacer un total de casi 18 horas en unos buses Flixbus, que en un principio nos pareció cómodo, pero los olores y la posición sentada/rígida del bus, durante las 12 horas hicieron parecer el lugar una especie de mini-infierno. No se si recuerdan Tur-Bus, esos buses chilenos que paran en todas las ciudades...,bueno, Flixbus fue similar... ¡¡Se detuvo en toda ciudad que tenía en la ruta desde Munich a Hamburgo!! No hay cuerpo que aguante tal azote. Lo lindo, es que conocimos toda Alemania, aunque por bus. Para una próxima, creo que dosificaré el viaje y me iré en tren (...y lo sugiero). En fin, después de este eterno trayecto, llegábamos a la capital del pecado alemán. Hamburgo es una especie de Amsterdam, pero con un presupuesto más acotado y menos masiva que su par holandesa. Me encanta Hamburgo, es mi ciudad favorita en Europa, el año 2014 hice una completa reseña al respecto. Si tuviera que elegir una ciudad para vivir en el viejo continente, elegiría Hamburgo. Es una lastima que también sea la favorita de la gente con más dinero en Alemania, pues es una de las más caras. Bueno, después de esta introducción, nos dábamos cita en la ciudad del norte germano, pues en un par de días más iba a comenzar la nueva edición del festival de Wacken Open Air y la ciudad de Hamburgo era lugar de cita en los días previos al festival.

Una nueva edición de "se quedaron dormidos" 

El azote del bus ya nos estaba dejando molidos
El motivo para ir este año era doble. Recuerdo que el 2014, al salir del festival de este año, dije que iba a ser la última vez en Wacken, pero esto parece un mal chiste. Pato me había dicho que siempre decía esa frase y él ya iba por su 6ta edición del festival. Ahora el motivo para pasar por Wacken eran mis amigos, que nunca habían ido, yo cometí el error de hablar mucho del festival, entonces ellos me terminaron de dar vuelta la tortilla y convenciéndome para ir este año, eso si reconozco que no les costó mucho convencerme. Ellos ahora me daban motivos para ir, así que sacamos tickets para la edición 2016 del festival y ahora iba como una especie de guía turístico para esta versión. Los motivos crecieron cuando se confirmó que la cabeza de cartel era nada más ni nada menos que mi banda favorita, Iron Maiden, entonces de pasar de ser un viaje sin tanto entusiasmo inicialmente, pasó a ser uno de los mejores Wacken que tengo recuerdo.

El azote por tierra

La pandilla en el barrio rojo de Hamburgo
Pero vamos por orden, habíamos llegamos a Hamburgo, luego de ese eterno viaje mencionado, gentileza de Flixbus, a eso de las 21:00. Luego de una rápida orientación, partimos a la zona de Repeerbahn, donde teníamos reservas en el AO Hostel, un hostal de bajo presupuesto que tenía todo lo que buscábamos: ubicación central, costo discreto y la posibilidad de alojar todos mis amigos en una misma pieza. Si alguna vez alguien salió de vacaciones escolares todos en una pieza, bueno, esto era bien similar, de alguna manera sentíamos que eramos adolescentes de nuevo. Ya en el hostal, se unió Erick al grupo. Ojo, el A&O Hostel no es un lugar para recomendar a una novia pues de glamour, pero para nuestro objetivo mochilero estaba ideal. Como era costumbre de las versiones de nuestro recorrido en Hamburgo del 2012 y 2014, partimos al pub Night Light's, hogar de nuestra velada nocturna en esos días de juerga en la ciudad del norte. la cosa se puso mejor cuando de madrugada arribaba David. Con esto, el contingente de los "The Kabros" estaba completo para la citación del Wacken 2016, esa noche obviamente, cerramos el local.

La cosa ya era un desorden

El equipo en Hamburgo
A Hamburgo le dimos un par de días, como se debe acostumbrar. A los muchachos les hice el recorrido turístico habitual por la ciudad, hermosa y pulcra como siempre, recordemos que Hamburgo es una de las ciudades con más poder adquisitivo de Alemania, aunque igual se las ingenia para compartir con una diversidad cultural que impresiona, con barrios de fiestas, con ambientes punketas, con aire de puerto (el segundo más grande de Europa) y con un sentido enorme de respeto y tolerancia que permite tener un barrio de diversidad sexual totalmente aceptado. Claramente si quieres comer en algún lugar lujoso, encontrarás un restaurante que te haga gastar como corresponde a una de las ciudades más caras de Alemania, pero como nosotros eramos unos pobres viajando, recurrimos a cuanto local de inmigrante turco existía. Obviamente aprovechamos esos días para hacer las ultima compras antes de partir a Wacken, que este año parecía que iba a ser bien lluvioso. Como mencioné anteriormente, si quieren más detalles sobre Hamburgo, deberán leer la reseña de la ciudad que hice en un viaje del 2014.

Aprovechamos de pasar por la lavandería sicodelica
Y refrescar nuestras gargantas mientras lavábamos
Ya era miércoles, después de dos días haciendo una adecuada previa, que incluyó otro par de cierres del Night Light's y una lavada de ropa en una lavandería sicodelica, nos cargamos de unas cervezas y nos disponíamos para dejar Hamburgo y rumbo a Wacken, desde la Hauptbahnhof, hacia a Itzehoe, lugar desde donde salen los buses de acercamiento al festival. Ya el tren, con un puñado de poleras negras, se iba empezando a divisar los campos de Parque Eólicos, tan típicos en Scleswig-Holstein. Las nubes negras también se hacían presentes, hasta que a poco minutos de arribar, la lluvia se empezó a hacer presente de manera más categórica, parece que era verdad que esta versión de W:O:A iba a ser muy lluviosa.

Mapa fácil

Estación Central de trenes de Hamburgo
Al arribar y después de las fotos y abrazos de rigor, les adelanté a mis amigos que el uso de bototos iba a ser prioridad, así que fueran desde ya a cotizar algunos en el pueblo. Wacken se prepara para esto, así que luego de caminar a nuestra zona de camping, reservada como la E, que este año mucho más cercana que las versiones anteriores, volvimos al pueblo para ser testigos de como el barro empezaba a dejar anegado el festival. El barro era una postal clásica, todos los años se daba, pero esta versión las cosas se hicieron más dificultosas. Me recordó a la versión del 2012 donde el barrial fue tónica y no permitía los libres desplazamientos. Tanto fue esto que la organización comenzó a trabajar para futuras versiones, sistemas de drenaje que pudiesen evitar esto, fue tanta la molestia del respetable, que los tickets que habitualmente se agotaban a las horas del inicio de ventas, no se han agotado a la fecha que escribo esto. Entonces, imaginen lo desagradable que era caminar por este mar de fango, donde el barro se hundía hasta las canillas y si no tenías mala suerte, hasta las rodillas por alguna poza y fondo que no era divisado, súmenle a esto el alcohol o la noche, donde ir de un lugar a otro era todo un desafío para los sentidos y la destreza física. Este trayecto fue la dificultad mayor del primer día.

La aldea Wacken, con aires húmedos

El team The Kabros en W:O:A
Después de darle unas vueltas al pueblo, comprar las mencionados botas para el agua y empezar a bajar las "birras" necesarias, decidimos ir a la zona de los escenarios ya que esta primera noche iba a ser adornada por Phil Cambell, que era el encargado de dar la bienvenida a los asistentes. El ex guitarrista de Motorhead se lució con una buena selección de temas, aunque claramente recurriendo a la nostalgia de la reciente ida de Lemmy, donde una interpretación de Heroes de David Bowie, botó más de alguna lagrima para todos. Fue la primera noche de bandas y de reconocimiento del festival. A todo esto había mucha gente y el barro en los ingresos provocaba los primeros colapsos en los accesos, más cuando llegaba otro grupo de amigos, pero que no hallaban la forma de encontrarnos, así que fue una hora tratando de encontrarlos, en medio del barro y las carpas.

Phil Campbell
Obviamente seguíamos la noche no terminaba ahí, las cervezas seguirían presentes. Esa noche la cerramos con el grupo celebrando que ya estábamos acampando en Wacken, motivos teníamos para brindar.

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Wacken 2016:
Wacken 2016, la previa
Wacken 2016, el primer día

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Flixbus, los buses baratos
A&O Hostel Reeperbahn

martes, 14 de febrero de 2017

Metaldays 2016, la llegada

Eslovenia. Julio 2016.

El 2014, habían pasado pocas semanas desde que volví del festival Metaldays, realizado en Eslovenia. En esa vez, ya había aburrido a mis amigos de tanto hablar del lugar: de las maravillas del viaje, de lo hermoso del festival y un largo etcétera que incluía los bosques de los alpes eslovenos, allá llamados Julianos y todo lo que involucra un festival de metal que tiene todo bueno, bonito y barato; el Metaldays era una verdadera joya que ansiaba compartir con todo el mundo. Tanto fue el entusiasmo, y quizás tanto fue hablar del lugar, que finalmente logré motivar a mi gente a asistir a la versión 2016 del mencionado.

Metaldays 2016. Que cartel, ¿o no?

El equipo de salida ahora se agrandó
La idea inicialmente era ir a Wacken Open Air, pero les perceberé tanto, que de los ocho que íbamos a Wacken, cinco nos motivamos a arrancar a Eslovenia una semana antes, para esta versión de Metaldays. Nosotros nos conocíamos de infancia, lo cual le daba un efecto más personal a este viaje. Entonces llegó marzo y finalmente sacamos tickets aéreos para irnos al viejo continente y ser testigos del Wacken Open Air y del Festival de Metaldays en su versión para el 2016. Bueno, si tienen dudas, vamos a hacer un breve resumen de lo que es Metaldays: Es un festival, donde tuve la suerte de ir el año 2014 (y ahí sale todo un resumen). Se realiza en la zona oriental de los Alpes, donde hay más bosques que nieve. Se lleva a cabo en un país llamado Eslovenia, una república soberana, que antiguamente perteneció a lo que conocíamos como Yugoslavia. Era el país más al norte de los Balcanes, aunque allá nos dicen que tienen pocas cosas en común con sus pares del sur. Desde el año 2004 se realiza un festival, antes llamado Metalcamp y desde hace un par de años, renombrado como Metaldays.

La previa se iniciaba con unas birras

Iron Maiden en Lan
Metaldays es menos masivo que otros mega-festivales europeos, pero tiene en su lema "vacaciones metaleras", el objetivo de su grupo creador. Esto tiene como consecuencia una venta de entradas más reducida, unas 12.000 para ser exacto, donde la gente se reúne a las orillas del río Soca, donde todos pueden descansar en el día, para luego en la tarde unirse a las bandas que animan el cartel. El festival se realiza de un lunes hasta un viernes, generalmente la última semana de Julio, en la localidad de Tolmin, distante a unos 100 kilómetros de su capital eslovena, Ljubliana, en un serpenteado camino entre los bosques eslovenos si vas en auto, y unos 150 kilómetros uniendo las mismas distancias, pero en tren, la cual fue nuestra opción elegida. Como comenté, motivé a mis amigos de infancia para que me acompañaran a las edición del 2016 del festival y nos veíamos viajando desde Chile rumbo a Eslovenia para unirnos a tan magno evento.

Metaldays 2016, el cartel.

Aeropuerto de Santiago
Salimos desde Santiago, rumbo a Frankfurt, previa escala en Madrid, de pasar de un frío Santiago, a un clima veraniego en Alemania. Todos algo sobre-excitados, pasamos de irnos en buses Panguibus de vacaciones al sur de Chile el 2005, a tomar un LAN rumbo a las tierras del norte de Europa. Arriba, las 15 horas de vuelo fueron animadas con las cervezas con los tripulantes de cabina, que los muy insolentes dijeron que nos habíamos tomado todo lo disponible del avión (nunca les creí), y también hay que agregar un mago que hizo todo un show en la parte de atrás del avión, si cuando el viaje es largo, cualquier cosa sirve para matar el tiempo, incluso un mago para ciegos (y, eso era el amigo) que se unió a nuestro jugo viajero. El loco nos contó que se puso a hacer magia para ciegos y una asociación de ciegos en España lo había invitado a hacer una presentación, el trabajo que menos espera, existe. Las cervezas fueron bienvenidas cuando llegamos al aeropuerto más grande del país teutón, el Frankfurt Flughafen. Mis amigos aún algo extrañados cuando fui al supermercado más cercano a cargarme de cervezas, pues en Alemania podías beber en las calles, pero bueno, en estricto rigor podías beber en cualquier lado. Luego de la estirada de piernas correspondiente a la llegada y los trámites de aduana, que fueron demorados por dos aviones asiáticos que llegaron con miles de chinos y se pusieron "cara de raja" delante de nosotros, nos pasamos de la estación de trenes del aeropuerto, a la estación central de Frankfurt, o podríamos decir la "hauptbahnhof" de Frankfurt.

14 horas de vuelo y el personal de LAN también estaba entretenido con el mago

Fucking idiots, retrasaron todo
En esa espera del ferrocarril que nos llevaría de Frakfurt a Erfurt, nos dimos cuenta que todos los trenes estaban atrasados, muy extraño para ser Alemania. El motivo: un desquiciado, con aires de terrorista, que se le había ocurrido disparar a la gente en las calles de Münich. Bueno, más que un "acto extremista", creemos que era un tema más relacionado con la falta de inteligencia, un acto de locura o como diríamos en Chile, a un tipo que le faltaban palos para el puente. Este "evento" provocó un delay en nuestro plan iniciar de llegar a Erfurt, donde nos esperaban nuestros amigos alemanes que habíamos compartido en Wacken 2012, Wacken 2014 y en un par de shows de Iron Maiden en Chile, incluyendo en el 2016 realizado en marzo.

Bienvenidos a Königsse
Una vez solucionados en boleterias los retrasos de trenes y de un viaje donde mis amigos conocían por primera vez la maravilla de la red ferroviaria alemana, llegamos a la capital del estado de Turingia, Erfurt. Ahí nos esperaban nuestros amigos germanos, que nos subieron a todos en una van para dirigirnos a Königsse, el pueblito donde vive Nils, quien las haría de anfitrión junto con sus amigos del barrio en un asado digno de un regimiento alemán, con una gran cantidad de licores y fermentados típicos de la zona. Habíamos volado casi 20 horas, con el cambio de horario y la emoción del viaje, daba igual, había que disfrutar el viaje desde el comienzo. Estábamos algo emocionados, sobreexcitados, y solo era el primer día, pero la camaradería rural germana fue algo que nunca habíamos dimensionado, en especial cuando el anfitrión sacó un licor que tenía guardado en su casa desde los 90', nosotros le apodamos al licor "kaboom"... en el momento no entendíamos la razón, pero cuando íbamos de vuelta, zig-zageando por las calles del pueblo, con Nils, nuestro anfitrión, cagados de la risa por nuestro errático caminar, nos dimos cuenta que el Kaboom, era cosa seria para un cuerpo lozano como el nuestro.

La única foto permitida del primer día

Königsse
El equipo en Königsse

La mejor sopa del mundo, la Soljanka

Obvio, runas en Turingia
Al día siguiente, luego de un breve recorrido por el hermoso pueblo de Königsse, y un almuerzo mata-cañas, teníamos pasajes desde la vecina ciudad de Saalfeld hacia Munich, ciudad todavía convulsionada por esta alerta de ataque terrorista, que como pensábamos, parecía más de un desequilibrado mental. Mención aparte para Königsse, en medio de Turingia, parece un pueblo sacado de un cuento de hadas: rodeado de bosques, donde las casas parecen de peliculas de Disney, sería un sueño poder vivir en una edad adulta por esos barrios. Bueno, volviendo a nuestro calendario partimos rumbo a Münich en un viaje algo incomodo, la gente estaba incomoda, creo que el tema del atentado nos tenía a todos algo alterados, no te dejaba relajarte en el viaje y uno estaba pendiente de toda persona que abordaba el vagón del tren. En fin, llegamos a Munich y este panorama se repitió, nos encontramos con la ciudad apagada por los eventos que mencioné. Antes de recorrerla, nos chequeamos en el Jaeger's Hostel, una especie de internado para mochileros el cual nos acogió la noche de ese sábado. De día nos fuimos a dar una vuelta a la ciudad, la cual estaba bien vacía, mucho policía, llovía, pero claramente los hechos noticiosos habían "guardado" a la gente, recorrimos una ciudad victima de la paranoia, fue algo denso, cuando en la calle solo vimos turistas ingleses bulliciosos que impedían conversar en el primer bar, entonces terminamos devolviendonos al hostel, para bajar unas cervezas ahí, donde le enseñamos a unos neozelandeses como se hacía el cuarto rey versión chilena. Uno de los momentos altos de esa noche donde el consumo de alcohol hizo que se nos llamara la atención un par de veces en la recepción, es que los oceánicos a la hora de celebrar, son bien ruidosos, en especial cuando se subieron a una mesa a hacer en Haka, bueno, el cuarto rey lo ganó Chile.

De paseo por la capital bávara

El menú de la Hofbräuhaus
Obvio que pasamos a la Hofbräuhaus
La primera victima del cuarto rey
Estación central de trenes de Ljubliana
Al día siguiente pasaríamos todo el día en Münich, obviamente nos pasamos a la Hofbräuhaus, una parada obligada que repetía desde mi visita el 2014, donde a los muchachos les mostré la humilde carta que solo tenía 3 variedades de cervezas y todas de litro, que maravilla. Luego Erick, de nuestro grupo, se marchaba a Italia por una semana, ya se volvería a unir a nosotros en Hamburgo, para el Wacken. A la noche ya era momento de partir, así que nos fuimos a la "Zentraler Omnibusbahnhof", una especie de terminal de buses bien grande, donde abordamos el bus que nos llevaría hasta Eslovenia. Flixbus fue nuestro aliado, un servicio que veíamos inicialmente con poca fe. pero que por 19 euros nos llevó en cómodos buses, con reconfortantes asientos wifi incluido, rumbo a la capital eslovena, Ljubliana. Llegamos a destino, ya eran las 5 de la mañana y poco queríamos saber de Eslovenia y más queríamos saber de dormir.

Ya en la estación central de Ljubliana, compramos los tickets para viajar a Must Na Soci. Sale mejor comprarlos en la misma estación de trenes, pero si no puedes, incluso es posible comprar los tickets arriba del tren, ya que pasan los boleteros con una cajita, como si estuviéramos en un bus rural del sur de Chile, con una pesera digna de las micros que van a Talagante. Los precios ahora empezaban a descender, nos encontramos más hacia el este de Europa y se nota, incluso en el café de la estación de trenes que ahora solamente alcanzaba el euro.

Viajar en tren por Eslovenia

Algunos ya cayeron por el cansancio

Otros no
Nuestro destino para Metaldays era inicialmente Jerenice, para luego conbinar a Must na Soci, en unos trenes antiguos, pero bastante bien conservados, aunque con un rechinar que hacía notar la falta de lubricantes de aceite en la unión de los carros, lo cual impedía dormir. Fueron dos horas más de viaje, entrando en las montañas eslovenas, donde el verde se hacía más imponente y la civilización iba desapareciendo para darle espacio a la naturaleza. Eran las 10 de la mañana y después de un vuelo transatlántico, varias horas en tren, un abominable carrete en la casa dde Koosigne, una parada en la HausBrau y una nueva noche viajando en tren rumbo a Eslovenia, habíamos llegado a Must na Soci, el pueblo con tren más cercano a Tolmin, donde se hacía el festival. Una van que funcionaba como colectivo nos llevó a la mensionada Tolmin y ya podíamos empezar a divisar las chascas y las poleras del diablo, estábamos en Metaldays y a pesar de que estábamos bien cansados por el azote nocturno, los nervios no se podían disimular, por fin habíamos llegado.

Ahí yo leo Sofía Loka