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jueves, 17 de octubre de 2013

De vuelta en Ginebra, ahora con documentos

 Ginebra - Suiza — Jueves, 9 de agosto de 2012 

Este capitulo exhibe, de manera más turistica, el recorrido en Ginebra, luego de sortear los contratiempos que relaté en los últimos dos capitulos, ya era hora de dejar los inconvenientes atrás y continuar con el trip.

Llegué a Ginebra desde Berna, ya con mis documentos, caminé más tranquilo, fui al departamento de mi amigo, donde dormí pues había madrugado, preparandome para lo que sería una tarde noche donde correspondía salir. Ernesto llegó al departamento en compañía de su novia, antes otro amigo se habia arrimado al departamento a usar la lavadora, otro amigo chileno, poco a poco iba conociendo esta especie de hermandad chilena que se conserva tan bien en estos lugares lejanos.

Parc des Eaux Vives
Los dos dias restantes se dividieron entre una especie de festival al aire libre, debido a la fiesta de la ciudad, que era coronado por una tremenda fiesta de fuegos artificiales, era el carnaval de la ciudad, un poco más fría y ordenada si se compara con los carnavales sudamericanos, pero aún así, no dejaba de ser un buen atractivo para la ciudad. Ingresamos al Parc des Eaux Vives, una especie de parque, cuyo dueño, en otrora, donó su mansión y el parque a la ciudad. Si ustedes fueran capaces de dimensionar la hermosura del parque y la mansión, como cuento de hadas de esos que salen en las peliculas de Disney. En la parte trasera del parque se estaba armando una fiesta local, un escenario perfectamente armado, pantallas gigantes, luces, tremenda amplificación y eso que solo era un show gratis para la juventud de la ciudad, formidable.

Ya llegada la tarde del ultimo día, mi amigo Ernesto era anfitrión en su departamento, de una fiesta donde más amigos chilenos llegarían, también un par de personas de inglaterra, franceses, más suizos y hasta una niña de Bosnia. Era simpático pues era una mezcla de todos en este lugar. Una cosa que no detalle de Ginebra es la multiculturalidad que puedes ver en la ciudad, claro, vez franceses, árabes, turcos, africanos del sur, nigerianos (no vi muchos chinos), pero este ambiente me hizo sentir bien, pues yo, como latino, era uno más dentro de esta mezcla.

Ya finalizando el dia, salimos al parque frente al departamento, con todos los invitados, a beber y cantar con una guitarra, como si estuvieramos en una fogata en el sur de Chile, claramente en un lugar más distante. Eran mis ultimas horas en Ginebra, la ciudad que no estaba en mis planes recorrer, pero donde más aventuras y emociones tuve, y por supuesto, donde más me sentí como en casa.

Al día siguiente, temprano saldría mi vuelo rumbo a la ciudad eterna, Roma.

Datos para tener en cuenta de Ginebra:
  • El transporte dentro de la ciudad es muy caro, arriende una bicicleta, pues la ciudad esta con completas redes de ciclovias y son muy seguras de recorrer.
El Lago Ginebra.
  • En Santiago de Chile he recorrido barrios peligrosos, he tenido peleas, quilombos o riñas como dirían en diferentes países, he recorrido barrios peligrosos de noche, pero jamás pensé que me iban a robar en la ciudad más segura del mundo. Amigo, siempre mantenga sus cosas a su vista.
  • Ginebra como ciudad tiene pocos atractivos, en una ciudad llena de bancos y tiendas de lujo, no hay mucho para entretenerse más allá de los parques de la ciudad. Aún así, está en CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), yo pensaba ir un día allá donde hacen tours de física pero con los imprevistos tuve que pasar de largo.
  • Moverse en tren por Suiza es más caro que cualquier cosa que haya conocido.
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Trip Europa 2012

I Wacken
II Berlín
III Ginebra primera parte
IV Berna
V Ginebra segunda parte
VI Roma
VII Londres
VIII París primera parte
IX Paris segunda parte

miércoles, 16 de octubre de 2013

Buscando pasaporte en Berna.

Berna, Suiza — martes, 7 de agosto de 2012

Si habrán leido el capitulo anterior (Hechos desafortunados en Ginebra), recordarán que por motivos de fuerza mayor, perdí mi pasaporte y bueno, se me recomendó asistir a la Embajada chilena en Suiza, distante a unos 150 kms de Ginebra.

Berna no estaba en el plan de viaje, yo pensaba dedicar más tiempo a estar en Ginebra, pero bueno, había que embarcarse en tren temprano, rumbo a Berna. Me dirigí al Gare de Geneve, que es la estación central, me embarqué en un tren rumbo a la capital de Suiza. Idealmente durante la planificación del viaje traté de evitar los trayectos en tren, pues sabía que eran un metodo de transporte más caro, solo había programado un viaje entre Hamburgo y Berlin en tren, este viaje entre Ginebra y Berna (y luego a Ginebra de vuelta) no estaba dentro del panorama, pero no lo lamenté, aunque tuve que desembolsar 80 euros por comprar el ticket en la hora,  más que andar en avión, pero debía llegar a Berna temprano y el único medio de transporte que me aseguraba eso era el tren. Así que con el dolor de mi alma tuve que cancelar tan astronómica cantidad de dinero. Consejo, siempre sacar pasajes anticipados.

Luego de alrededor de una hora y algo, de viaje, llegué a la capital de Suiza. Debía dirigirme a la embajada a solucionar mi problema. Claramente no sabía nada sobre Berna, solo tenía las indicaciones de la embajada de como llegar desde el Hauptbahnhof Bern a la embajada. Bien, debo recordar que no solo me cambié de ciudad, sino que también de idioma, no recordaba que entre más al oriente de Suiza uno se encuentra, más alemán se pone el idioma. Un obstaculo que no había recordado, pero le daba un poco de aventura al viaje, que ya se encontraba ad portas de fracasar por este problema del robo del pasaporte. Cogí unos mapas de la ciudad y me dispuse a encontrar la embajada.

Las indicaciones dadas por la gente de la embajada eran claras: Salga del hauptbahnhof, dirigase a la estación de trenes urbanos (el tam/trolley), colindante a la iglesia, abordar el bus 7 hasta la Eigerplatz, bla bla bla. Pero llevar eso a la practica costaba bastante, por suerte no estaba en China. Me demoré unos 15 minutos en saber donde estaba la famosa iglesia, ubicar el norte y la estación de tranvia donde se detenía el que me servía. Despues de sufrir con el sistema de pago con tarjeta, que claramente no tenía en mis manos, viajé en este tranvía y llegué a Eigerplatz, encontré el edificio que albergaba la embajada chilena en Suiza.

Fue emocionante escuchar a alguien hablar español/chileno despues de tanto desastre y que fuera capaz de solucionar mi problema. Fui recibido de manera espectacular por la gente de la embajada, y el mismisimo consul timbró y sello mi nuevo pasaporte provicional, un pasaporte vieja escuela, pero que validaba continuar mi trip. Previamente tuve que ir a sacarme unas "foto-carnet" a una libreria cercana a la embajada, cuya dependiente solo hablaba alemán, pero que logré a través de señas que me sacará 2 fotos carnet. Escuchar los clásicos diminutivos como chiquitito, poquitito, tan tradicional para los chilenos, despues de sentirme algo "desnudo" al quedar sin pasaporte, fue demasiado alegre. Luego de recibir mi nuevo documento, salí más feliz que "Dimitri cuando se entera de algo", tanto que me devolví caminando por la ciudad rumbo a Hauf, preguntando las calles en una mezcla rara de francés, aleman e ingles, que era entendido por la gente puesto que me orientaron bien en mi viaje de vuelta.

Verdes campos suizos.
En el terminal compartí un cigarro con una niña que esperaba un tren rumbo a Italia, se reía de mi experiencia y de mi suerte para seguir el viaje. Despues logré abordar un tren de vuelta, donde me senté donde primero encontré un lugar vació, me había equivocado puesto que había subido al vagón de primera clase, jajaja, bueno, por lo menos viajé en primera clase por unos 15 minutos, luegó me reubicaron en mi vagón "normal", para continuar mi odisea ya de vuelta por el tren rumbo a Ginebra. En mi 3er viaje en estos trenes de tremenda categoria, confirmé que alguna vez en mi vida, debería llegar a recorrer el transiberiano. Maravilloso regreso a Ginebra, donde me esperaba mi amigo y sus amigos, una cena para celebrar entre muchas cosas, la recuperación del pasaporte.


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Trip Europa 2012

I Wacken
II Berlín
III Ginebra primera parte
IV Berna
V Ginebra segunda parte
VI Roma
VII Londres
VIII París primera parte
IX Paris segunda parte

viernes, 11 de octubre de 2013

Hechos desafortunados en Ginebra

Ginebra, Suiza — lunes, 6 de agosto de 2012

Arribé a Ginebra el día de mi cumpleaños, cerca de las 22:00 y en el pequeño aeropuerto de Ginebra me recibió mi amigo Ernesto en compañía de su novia quienes me alojarian en su departamento. Estaba arribando a la pequeña vecina de Francia, que por lo que pude apreciar despues y bueno, el aeropuerto está colidante al limite del país, muy diferente al resto de Suiza que es de tradición más germánica. Llegaba brevemente al país helvético, que realmente no tenía mayor interés en recorrer y que solo lo había incluido en el trip debido a que mi amigo Ernesto se fue a vivir allá, con el eramos amigos del barrio y hace algunos años ya estaba radicado en Ginebra. Una parada que duraría un par de días antes de seguir a Italia, pero que sería emocionante por una serie de eventos desafortunados que iré relatando. Como dato, el aeropuerto queda prácticamente adentro de la ciudad, hay un terminal de microbuses donde en sus paradas puedes ir hacia la parte más central de Ginebra.

Era de noche y ya la ciudad estaba empezando a dormir, así que esperamos un rato un microbus para dirigirnos a la ciudad. Ginebra en sí tampoco es una ciudad muy grande, se puede recorrer perfectamente en un par de días y a pie. Un recorrido breve en el autobus y arribamos al departamento, ubicado en un barrio residencial, bien cerca del edificio de la ONU. La novia de mi amigo se fue a dormir, pero con mi amigo teníamos ganas de recorrer la ciudad, asi que tomamos unas bicicletas y bajamos al lago Ginebra.

La ciudad de noche es muy linda, ordenada y limpia, coordinada y respetuosa del ciclista. Me impresionó ver ciclovias en toda las calles de la ciudad, todas perfectamente demarcadas y los conductores muy respetuosos de los ciclistas. Arribamos al lago, abrimos una botella de pisco chileno, una bebida e iniciamos una larga conversa luego de dos años sin ver a mi amigo, volvimos, ya cansados al departamento a descanzar, habia sido un dia largo, recorriendo 3 ciudades, dos paises y viviendo mi dia de cumpleaños, muy emocionante, pero me alegró finalizar el día con un amigo que me pudiera saludar. Como dato anecdótico: estabamos en una de las ciudades más caras del mundo y mientras tomabamos a la orilla del lago se divizaba a lo lejos un par de ratones corriendo por la orilla del lago, hasta en las mejores familias.

El Lago Ginebra.
El día siguiente fue un caos, mi amigo debía ir a trabajar, así que me dejó el departamento solo y yo pretendía salir ese día a recorrer la ciudad por mi cuenta. Tomé una bicicleta, armé un ruta y salí. Recorrí por la orilla del lago, llegué al barrio histórico de la ciudad. En ese lugar después de varias horas de andar en bicicleta me dio sed, entre a un local de comida rápida, pedí una bebida y en un descuido de un par de segundos, un tipo me robo mi mochila. ¡Que mal! Se supone que los latinos somos los que estamos estigmatizados por ser ladrones y fue todo lo contrario. En la mochila no tenia nada de importancia realmente, solo papeles de mapas de la ciudad ya que yo acostumbro a llevar mis documentos en mis bolsillos, pero lamentablemente el pasaporte estaba dentro de la mochila porque justo había salido del baño, así que me dirigí al dueño del local, a informar el hecho, llamó a la policía, que en dos horas nunca llegó al lugar y bueno, ya desanimado me dirigí yo directamente a la oficina de la policía a buscar algún parte para poder seguir. En el trayecto mi bicicleta tuvo un accidente en una rueda, cuyos rayos se habían salido y tuve que armarla nuevamente, lo que demoró mi viaje. En la oficina de policía nadie hablaba inglés y mi francés era demasiado discreto. Así que me dirigí al departamento de mi amigo para que me ayudara a hacer la declaración. De vuelta me extravié, me demore una hora en volver a encontrar el lugar donde estaba, ya desorientado me senté a fumar un cigarro y tratar de orientarme pensando porque ocurría justo esto en mi cumpleaños, luego de un buen rato más dando vueltas, por fin encontré la calle y a mi amigo en el departamento recién llegando. Luego volví a la oficina de los policías, declaré mi perdida de pasaporte y el robo,me señalaron que para poder continuar el viaje me debería dirigir a la embajada Chilena, la cual quedaba en Berna, al medio del país. Como se habrán dado cuenta, este no era mi día. Volvimos al departamento, a comer y beber algo para salir del mal momento y prepararme al día siguiente para poder viajar a Berna, distante a unos 180 kilómetros rumbo al centro del país.

Estaba al medio de Europa, lejos de casa y sin documentación. Me sentí como diría Manu Chao, clandestino.

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Trip Europa 2012

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