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sábado, 26 de junio de 2021

Reserva Nacional China Muerta

 Febrero 2021


La Reserva Nacional China Muerta está ubicada en la Región de la Araucanía y tiene la enorme desventaja de estar ubicada al lado del Parque Nacional Conguillio, lo cual le quita el protagonismo en el lugar. Esto se puede tomar como un enorme factor en contra, pues gran parte de los visitantes de la zona prefieren ir a Conguillio, dejando a la China Muerta como el hermano perdido de la zona, pero esto mismo se transforma en una enorme ventaja, pues el menor flujo de visitante permite mantener pristinas las áreas de este parque. Es más, nuestra misma visita a la China Muerta fue fortuitua, pues nosotros también ibamos rumbo a Conguillio, pero por temas de aforo en epoca de pandemia, no pudimos ingresar a este y decidimos darle una oportunidad a la Reserva Nacional China Muerta.

Teníamos unos días acampando en Icalma y decidimos darle una vuelta al Parque Conguillio, llegando en la mañana antes del mediodía. Pero como adelantamos, no permitian la entrada por haber sobrepasado el limite de visitantes por día, recordemos que para sus 60.000 hectareas, permitían solo 200 personas al día. Esta medida puede tener un sin fin de discuciones, pero nos quedaremos con el lado bueno, pensando que la baja del flujo de visitantes puede ayudar a que los habitantes del parque, me refiero a su flora y fauna, se pueden alejar un rato de la presencia humana de la zona y eso, creo que está bien, porque para sus 15 mil hectareas, gracias a esto se pueden preservar de manera perfecta.

Decidimos irnos a la Reserva Nacional China Muerta, donde se puede acceder desde la ruta S-61 que une Melipeuco con Icalma, todo esto en la Región de la Araucanía, a un poco menos de 2 horas de Temuco hacía la cordillera. Una buena referencia para acceder al camino que te lleva a la reserva nacional, es ubicar el Salto Truful-Truful y seguir ese mismo camino, son unos 15 kilometros aproximadamente desde el inicio de la ruta. Es un camino con señalización discreta, de ripio y tiene algunas zonas de tierra y desnivel. A pesar de que se sugiere un vehiculo 4x4, nosotros fuimos con un city-car y lo toleró bastante bien. Al llegar a la entrada solo había una vaya y una caseta, desde donde salió un guardaparques, llamado Guido, que nos dio la bienvenida al lugar, no hubo censo del vehiculo ni petición de anotación a la entrada. Solo se nos preguntó una hora de salida, para seguramente cerciorarse de que nadie quedara adentro del lugar a la hora del cierre. Don Guido nos comentó la existencia de 3 senderos para recorrer, los cuales solo los mencionó verbalmente, no había ningún instructivo. Esto puede sonar como a modo de reclamo, pero para nada, nos encantó. Entendimos la diferencia entre Parque Nacional y Reserva Nacional, el primero enfocado al turismo, el segundo a la conservación. 

Tomamos un sendero, por unas 3 horas de caminata. Desde las alturas se podía divisar todo el Parque, incluso las 3600 hectareas que se quemaron el 2015


La Reserva no tiene servicios de baño, solamente era montaña y no nos cruzamos con ninguna veta de agua en el recorrido, por ende, sugiero ir con agua. El lugar es bien boscoso, y recien se empieza a limpiar hacia las cumbres, en lo alto se pueden divisar planeando los condores, mientras planean en busqueda de presas.




A la vuelta pueden parar en el Salto Truful-Truful, en cuya entrada hay una cafeteria donde habían unos postres de la zona bastante sabrosos, con vista a los saltos.


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Web del Parque: https://www.conaf.cl/parques/reserva-nacional-china-muerta/

domingo, 21 de abril de 2019

De como nos arrancamos una semana a Icalma

Diciembre del 2018


2018 fue un año lleno de trabajo y estudios, donde trataba de organizar el departamento con Khris, con quien ya llevamos un buen tiempo compartiendo desayunos. Ese mismo año en que me gané una beca para hacer unos estudios sobre investigación clínica y donde ella estaba haciendo su último año de medicina china. También fue el año donde decidimos darle comienzo a nuestra empresa que tenía por objetivo ordenar nuestros trabajos bajo una etiqueta en común (y una boleta también). Ya era noviembre y lo único que habíamos hecho para salir de Santiago era tomar un auto para alejarnos una hora y disfrutar un fin de semana en la playa, pero nada más. Quizás para la media de un país que trabaja de sol a sol, nuestra realidad no se alejaba mucho del promedio, pero por noviembre nuestro estrés subía como si fuera una tetera que en cualquier momento iba a explotar, por ende, Khris recordó una laguna que está en el límite de Chile con Argentina, a unos 700 kilómetros al sur de Santiago, por ende, decidimos partir rumbo al lago Icalma.


La ruta a seguir
Desde Santiago y después de avanzar todo un día, parada en Chillan incluida, llegábamos hasta Temuco, la capital de la región de la Araucanía, en una de las regiones más agitadas y manoseadas de Chile, no desde hace pocos años, sino que es una realidad está presente hace siglos, desde que los conquistadores españoles llegaron a la zona y se enfrentaron a los Mapuches, que también habían sido conquistadores de este terreno, desatando una guerra de siglos de duración, que ha sido usada por historiadores para señalar que el pueblo Mapuche nunca fue derrotado. Esto último es algo cuestionable, pues los Mapuches son una nación que carece de unidad de poder, esto desde que llegaron desde las tribus provenientes del Chaco, por allá en el siglo X quizás antes, mucho antes de su establecimiento en lo que llamamos Araucania... pues bien, esto es solo una teoría, pues nunca ha existido claridad sobre el origen de los Mapuches y su historia se puede ligar a muchos pueblos precolombinos. Esta mezcla de historia y misticismo, fue lo que dio a los Mapuches un sello característico, que los hizo luchar por siglos contra los españoles, y que finalmente al entender que con armas no era una buena manera de triunfar, cambiaron las carabinas por el alcohol y y la conquista por misiones católicas, logrando penetrar en el impenetrable bosque del sur de Chile... y su capital, Temuco, recién fue fundada en el 1881, se erigió como el centro cívico de la región de la Araucanía, recién en el siglo XX. Los Mapuches actualmente, son entre 30% al 50% de la población de la región, número que varía pues existe una aprehensión de los chilenos en reconocer sus raíces nativas, como dicen, todos tenemos sangre mapuche, unos en las venas y otros en las manos.

Un par de horas para aprovisionarnos antes de partir a las zonas más altas de la región, donde desaparecen los mapuches y comienzan a hacerse presentes los Pehuenches, aquellos mapuches que no quisieron bajar de la cordillera, quizás encantados con el mismo paisaje que se hacía presente una vez que cruzábamos ciudades, cada vez más pequeñas. Quedó atrás Gorbea y Melipeuco, donde comenzaron a aparecer carteles del majestuoso Parque Nacional Conguillio, al cual le daríamos paso un par de días después. Luego de cruzar la reserva China Muerta, nos encontramos con un bosque de araucarias, donde ya no había civilización, ni señal de celular ni una ligera pisca de civilización.

Después de unas 3 horas de ascenso, aparecía el hermoso Lago Icalma, lugar donde nos dejaríamos caer un par de días. A 1.300 metros, el hermoso lugar nos daba la bienvenida. Estábamos a 3 kilómetros del paso Icalma y la frontera con Argentina. El centenar de casas que adornaba el pueblo se hacía ínfimo, al lado de tanta vegetación y naturaleza. A pocos kilómetros el Icalma se empalma con la laguna Galletúe, dando inicio al rio Bio Bio, uno de los más grandes de Chile. Extraño era estar en un lugar con tanta calma, después de la introducción donde se hablaba de un pueblo violento y combativo, pues claro, salíamos de la zona de conflicto y nos encontrábamos con Mapuches y colonos de la zona más cordillerana y lejos de encontrar violencia y caos, solamente veíamos paz y tranquilidad. Y claro, esa introducción con ese tono fue algo intencionada, para mostrar que los medios muchas veces nos presentan una realidad bastante lejos de la que realmente existe.

El pueblo de Icalma y la laguna, a nuestras espalda la frontera con Argentina

Nos quedamos en el camping Pehuenche Mapu, por $3.800 diarios, por persona. Un lindo lugar con agua caliente, buenas zonas de camping y por sobre todo, una tranquilidad perpetua.





Uno de los objetivos de nuestro recorrido era recorrer el Parque Nacional Conguillio. Fundado en 1987, consecuencia de la unión de los Parques Conguillio y Parque los Paraguas, es uno de los más conocidos y visitados de Chile. Es un lugar reconocido tanto a nivel nacional como internacional, por sus hermosas postales, que han sido utilizadas incluso en reportajes de la BBC. Más de 60.000 hectáreas son difíciles de recorrer en un solo día, pero fue lo suficiente para recorrer las principales postales que nos regalaban las lagunas al interior y la hermosa imagen que da el Volcan Llaima.

Al cuarto día decidimos marchar, decidimos irnos por la ruta que pasa por la Comunidad Quienquén,  pasando por la laguna Galletué para terminar saliendo por el Tunel las Raices. Es una ruta muy solitaria, por el medio de hermosos paisajes en un camino que reconozco que estaba muy bien cuidado. Las rutas de las zonas alta de la Araucanía son una de las más lindas que he recorrido.

Dos paradas en la ruta, la primera fue en Nativa Malalcahuello, una pizzeria que nos deleitó con una buena carta, heladas cervezas y precios bastante más accesibles de los que pensé que iba a encontrar por la calidad de los productos. Después paramos en las Termas de Rio Blanco de Curacautín, donde llegamos con muchas más expectativas de las que realmente encontramos, pues al ir en temporada baja, no estaban todas las piletas abiertas, lo positivo es que nos cobraron menos y estábamos solos en el lugar (Si, literalmente solos).

Y ya era hora de volver a Santiago, pasamos la ultima noche en un motel de carretera cercano a Chillan, que era lo más barato que encontramos. Preguntamos en 3 hosterías y todas cobraban sobre $35.000, unas cabañas cobraban sobre $50.000... y el el motel de carretera solamente $15.000.

Y agregamos unas fotos de los parques recorridos, para que se convenzan de ir al Icalma, una de las joyas escondidas de nuestro país.








Distancia recorrida: 1500 kms app
Camping Pehueche Mapu: $3.800 pp (2018), con agua caliente y buenas duchas.
Nativa Pizzería: $10.000 consumo promedio p/p. Link: acá.

sábado, 12 de abril de 2014

Esperate nomás que lleguemos a Quenchonchi (IV parte)

Enero del 2011.

Estábamos en Castro y se nos había caído la noche. Iba a comenzar a llover y se nos hizo tarde para viajar a Chonchi, también se nos hizo tarde para buscar donde dormir, así que decidimos pernoctar en un terreno que estaba al frente de la estación de Bomberos, pero cuando la lluvia empezó a caer con más fuerza, decidimos caminar al hospital de la ciudad para resguardarnos del frío. Al día siguiente, la gente de las ambulancias nos dio desayuno. Repusimos algo de energías y decidimos marchar rumbo al sur, encontramos una micro que por pocos pesos nos ofreció llevarnos a Cucao. 

Rumbo a Cucao
Inicialmente el destino era Chonchi, pero decidimos saltarlo, queríamos salir de la ciudad rápidamente y no llegar a otra ciudad, Cucao era la opción, para llegar al destino, poner nuestra carpa y disfrutar del lugar. 

Esperando en la ruta 5 sur, rumbo a Cucao.
Esperamos en la carretera, estaba por empezar a llover, pero por suerte apareció un pequeño ómnibus. Lo abordamos y empezamos a recorrer unas 2 horas y algo más por la isla rumbo a la costa que da al pacífico. El camino era maravilloso, casi de otro mundo, habíamos visto más valles que bosque, pero una vez que cruzamos el lago Huillinco, el bosque se empezó a poner más frondoso, más denso y más verde, creo que era la dirección que debíamos tomar. Las niñas en ese recorrido, solo durmieron, para mejor, empezaba a llover, justo hasta antes de llegar a Cucao, cuando cesó la lluvia para recibirnos con un mejor tiempo.

Llegamos a Cucao, un pueblo pequeño, que ni siquiera se si alcanza para ser un pueblo, es mejor hablar de Cucao como un poblado, unas casas repartidas en la desembocadura de un río, un negocio de víveres y eso era todo, porque el resto era un paisaje enorme lleno de verde, en la entrada del Parque Nacional de Chiloe.

Llegando a Cucao, esta era la recepción
El Puente Bote
Le preguntamos al chófer del bus por un lugar para acampar, todos sugieren un camping llamado el abuelo, que dicen que tiene más fiesta y más vida, pero nosotros queríamos algo más de tranquilidad. Por eso nos recomendaron otro que quedaba algo más lejos, que era algo más tranquilo. Decidimos ir a este segundo, desde el puente bote en dirección al lago Huelde. Al llegar al puente, se nos acercan dos niñas, una llamada Luna que era de la isla y la otra que no recuerdo el nombre, pero que era Eslovenia. Encontramos muy sospechosa la actitud de ambas, nos invitaron a seguir avanzando y confiamos. Aquí es donde nos damos cuenta que somos de una gran ciudad, de donde desconfías de todo el mundo. Las niñas nos hicieron avanzar unos 20 minutos caminando por la orilla de un lago, pasando por unos senderos empinados rumbo a un lugar que no conocíamos, estábamos cansados y más desconfiados, hasta que llegamos a una casa, la casa de don Mario, el dueño de este hermoso terreno. Las niñas tenían razón y nos sentimos mal por desconfiar, era un lugar hermoso, paradisíaco, en algún momento pensamos en pasar por Cucao un par de días, pero al llegar a la orilla de este lago decidimos quedarnos ahí por una semana, correspondía por lo lindo del lugar. Don Mario nos cobraba $1.000 pesos la noche, era un terreno maravilloso, había un galpón en caso de que lloviera, habían duchas heladas y también con agua caliente, la primera era gratis y la segunda salía $500, tenias donde bañarte, donde sacar agua y en fin, era algo para quedarse, nos dio pena haber desconfiado, nos sentimos muy de la ciudad. 

Caminando rumbo al camping de Mario

Para peor, nos dimos cuenta que se nos quedó una cámara de fotos en la micro, salimos caminando hacia el camino y esperamos que la micro diera toda la vuelta, lo habíamos llamado previamente para ver si la cámara estaba en el bus y efectivamente, estaba en el bus y nos fue devuelta sin novedades, toda la honradez sureña.

Se debe comer bien.
En Cucao estuvimos una semana, creo que fue el lejos lugar del viaje, quizás cada lugar tuvo su magia propia, aunque por naturaleza, Cucao fue la que ganó. Recorrimos el camino principal, rumbo al pueblo, del cual estábamos a 1 hora aproximadamente caminando, conocimos mucha gente del lugar, nos dimos cuenta que Don Mario había nacido en la misma casa donde vivía y en sus cerca de 50 años, no había salido casi nunca de estos hermosos lugares. Nos encontramos con gente que compartimos en Dalcahue y con gente que andaba acampando solo. Unos días de perfecto descanso lejos de todo el mundo y noches de largas fogatas acompañados con el calor de los palos quemándose. Por suerte no llovió más, solo un día nos atacó una tormenta de viento, que cayó durante toda la noche, al día siguiente fue gracioso andar buscando nuestras cosas repartidas por todo el sector. También hicimos carnes a las parrillas, no por estar lejos íbamos a comer mal, se comía y se bebía bien.





El dueño del camping mirando sus terrenos
El lago Huelde, desde el Camping

Salimos a caminar por el lugar
Pioneros en "trekking"... o caminar con mochilas al hombro

Fue un momento preciso para volver, ya era momento de retornar a Santiago, así que decidimos volver, haciendo una escala en Osorno. Nuevamente en bus hasta salir a la Ruta 5 sur y encontrar un par de camiones de una quesería Mulpulmo, que nos llevaron hasta Santiago, como casualidad, uno de los chóferes era de Osorno y conocía a la familia de una de mis amigas, lo cual hizo más cercano el viaje de vuelta.

Modelando con el camionero

Con cansancio cualquier lugar es bueno para dormir.
Fue un lindo verano, unas tres semanas donde decidimos irnos de Santiago, estábamos tristes porque una amiga nos había dejado, fue una especie de terapia, buscar un lugar sin saber donde ir. Fue una muy buena decisión. Conocimos lindos paisajes, lindas personas y por sobre todo, nos conocimos entre nosotros. Hemos pensado varias veces en repetir este viaje, nos fuimos con muy poco dinero, dormimos en las calles de Castro, buscábamos la manera más barata de desplazarnos y a pesar de todo, fue uno de los mejores viajes que he realizado en mi vida.

Esperate nomás que lleguemos Quemchonchi 2011

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Trip espérate nomás que lleguemos a Quenchonchi, 2011

viernes, 28 de marzo de 2014

Espérate nomás que lleguemos a Quemchonchi, III parte. (Rumbo Castro)

Enero 2011.-

Rumbo a Quemchi
Habiamos quedado en salir nuevamente a la ruta 5 sur, a la altura de Ancud. No nos costó mucho negociar un bus rumbo al sur, que nos dejaría en el cruce de Quemchi, la siguiente ruta, este trayecto era más breve, unos 70 kms. y nos iba a permitir llegar de día, recorrer bien la ciudad y encontrar un buen camping. Llegamos en el bus al cruce y una camioneta se animó a llevarnos a todos hasta Quemchi. Quemchi es un diminuto pueblo, de un par de cuadras, una caleta de pescadores que se mezcla con las salmoneras típicas de la zona, perfectamente lo puedes recorrer caminando en unos 15 minutos, en su parte urbana, pero tiene una gran zona que lo rodea llena de bosques y al frente muchas islas para recorrer. Fácilmente encontramos un campig, en verdad era un gran patio trasero de una casa, teníamos alojamiento, duchas y unas parrillas para cocinar, el contacto lo hicimos gracias a un restaurnt llamado Barlovento, no será dificil encontrarlo dentro de Quemchi.


La Iglesia de Quemchi

Del lugar, solo maravillas, aprovechamos de ir a la isla Aucar, conocida también como isla de los muertos. Un lugar que solo tiene una pequeña iglesia de madera y un cementerio. Uno debe avanzar unos 20 minutos en vehiculo y puede cruzar a la isla a través de un largo puente de madera, nosotros hicimos dedo hasta dicho lugar y nos perdimos toda la tarde en la isla. Al volver, la marea bajaba y la costa se llenó de choritos, así que tomamos unas bolsas y comenzamos a mariscas nuestra propia comida. A la noche los comimos con algo de limón y calientes al fuego. También hubo tiempo de ir al restaurant mencionado, el Barlovento, invitados por el administrador del camping. La isla tiene mucho dedicado a su hijo ilustre, el novelista chileno Francisco Coloane. Correspondía recargar baterias pues debíamos partir al siguiente destino.

Entrando a la Isla Aucar
Isla Aucar y su Iglesia
Panoramina desde Aucar hacía Chiloe

El cementerio de Quemchi
El grupo en Quemchi

Llegamos a Dalcahue.
A punta del dedo y algunos recorridos en algunos buses locales, llegamos a Dalcahue. Este pueblo era un poco más grande tenía más cuadras y quizás triplicaba el tamaño de Quemchi. Encontramos un camping que colindaba con la Iglesia de Dalcahue, en la misma calle, al lado del cementerio y de un frigorífico. Dalcahue es un lugar de paso para quienes quieran cruzar a la isla Curaco, un lugar que por logistica no recorrimos, no la habíamos incluido en el mapa, despues al llegar a otra ciudad nos contaban maravillas de Curaco de Veléz, Achao y Qumchao, para quienes lean esto, incluirla dentro del viaje. Lo que sí hicimos, fue ir a Tocoihue, nos habían recomendado este lugar y claro que fue un acierto, gracias al dedo llegamos a Tocoihue, un pueblo, si es que se le puede llamar asi, que consistía en una esquina, si señor, nada más que una esquina, con una Iglesia, un par de casas y un paradero de buses. Desde ahí, debíamos bajar a un estero, por donde caían las cascadas, un lugar para hacer senderismo y introducirse en los bosques de Chiloé. Uno de los lugares más lindos de la isla.

Disco de mariscos
En Dalcahue conocimos a una pareja, que el primer día junto a otros nos invitó a un disco enorme de productos del mar, sin ningun interes. Fue uno de nuestros primeros contactos de gente desinteresada, que te ofrecía comida y hospitalidad, nosotros el día siguiente devolvimos el gesto, siendo anfitriones de una noche de fiesta con toda la gente del camping. Tampoco costaba mucho, ya que existía un mercado de productos del mar a unos 10 minutos y precios muy baratos, con $5.000 podías hacer un festín para toda la noche y un disco parecido al de la foto.



Iglesia de Dalcahue

Vista de los barcos pesqueros.
El grupo a los pies de la Iglesia de Dalcahue
El grupo en Castro

Lamentablemente debíamos continuar, salimos a la salida de Dalcahue, ahí buscar aventón a Castro, la capital de la isla, para poder ir a Chonchi. Salimos temprano, rumbo a Castro, recorrimos toda la ciudad, su enorme feria costumbrista, almorzamos en las cocinerias de la Iglesia, entramos en la misma Iglesia de Castro, una de las más lindas de toda la isla. Había más vida en Castro, tenía terminal, mercado de comidas, supermercados y más tráfico. La ciudad era para recorrer en un día, cosa que realizamos. El problema es que se nos hizo de noche y no nos dimos cuenta que teníamos que llegar a Chonchi, ya no pasaban transporte, atinamos a ponernos en el camino principal para pedir aventón, pero no pasaba nada, o casi nada. Miramos el cielo y se avecinaba una noche fría, estabamos afuera de un cuartel de bomberos que nos dio agua caliente, al frente un terreno baldío, donde atinamos a refugiarnos ahí, hasta que comenzó a llover, debíamos movernos a un lugar con techo para pasar la noche, nos quedamos varados en Castro y empezaba a llover solo como en Chiloe sabe llover.



El cielo se oscurecía y no teníamos como viajar a Chonchi.

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Trip espérate nomás que lleguemos a Quenchonchi, 2011

sábado, 22 de marzo de 2014

Espérate nomás que lleguemos a Quemchonchi, II parte. (Rumbo Ancud)

Enero, 2011.

Super Nacha
Estábamos nuevamente en la 5 sur, saliendo de Osorno, luego de una semana de ser bien atendidos en la costa de dicha región. Era hora de embarcarse en la aventura rumbo a tierras chilotas. Abordamos la micro que más cerca nos dejaba de la Ruta y luego caminamos rumbo a la orilla de la carretera, nos dimos cuenta que estábamos mal ubicados, en una bajada. No existen muchos manuales de "como hacer dedo", pero de las normas que deberían estar establecidas es "no ubicarse en bajadas" ya que ningún vehículo se detendrá si viene con el impulso de una cuesta.


Las señoras que nos dieron el aventón hasta Puerto Montt
Ese día salimos tarde, solo debíamos avanzar unos 100 kms. hasta Puerto Montt, el sol ya estaba bajando cuando se detuvo una camioneta y nos ofrecieron el aventón. Era una camioneta de dos señoras, que iban a Puerto Montt a comprar mariscos para luego comercializarlos en Osorno, asi que la parte trasera, a pesar de ir desocupada, llevaba algo de olor a puerto, pero como decimos en Chile "a caballo regalado no se le miran los dientes", así que nos subimos sin pensar en el olor que teníamos que llevar por los 100 kms. Las señoras muy contentas, nosotros les contábamos nuestras peripecias para llegar a Chiloe, era la primera parte del viaje y estábamos muy entusiasmados. Luego de una hora, llegamos al sector de Angelmó, que es el terminal pesquero de Puerto Montt, ahí descendimos y nos contactamos con un familiar de Dayan, que nos pasaría a buscar para darnos alojamiento una noche, para preparar nuestro recorrido en la isla grande de Chiloe. Una casa linda, hospitalidad sureña, buen ambiente y techo donde dormir.

Más cerca del destino

Al día siguiente, temprano de pie, rumbo al supermercado a comprar los víveres necesarios antes de partir al terminal de buses. Luego recorrimos Puerto Montt, la zona de Angelmó y la costanera. Luego entrada la tarde decidimos ir al terminal directos pues estaba empezando a llover y la lluvia en el sur cae con baldes, por eso nos apresuramos en llegar al terminal, donde buscaríamos un medio barato para acercarnos a Pargua, que es la zona de donde salen los ferries que cruzan a Chiloe. Ya íbamos arriba del bus, estaba cayendo la tarde y miramos por la ventana del bus como la lluvia se hacía más profusa. Decidimos que había que negociar con el bus para que nos alargara el ticket hasta cruzar el Ferry y llegar a Ancud, la primera gran ciudad de Chiloe, donde tendríamos más posibilidades de albergues. Gracias a los dotes femeninos de la Nacha, logramos el objetivo por unos pocos billetes más, siempre es bueno tener una amiga linda para hacer negocios.

Arriba del ferry
Llegamos a Pargua, subimos al ferry e iniciamos la aventura de cruzar el canal de Chacao, instante mágico, donde por 40 minutos cruzas las aguas del mar para entrar en la isla, en unos ferries enormes que llevan buses, autos y camiones. Recorrimos el barco, muchas fotos, muy contentos porque habíamos llegado lejos y nos nos había costado mucho, quizás un poco, pero las cosas eran más simple de lo que pensábamos, sentíamos que nos faltaba tanto por recorrer, pero nadie sabría las miles de cosas que se venían por delante.

Leonardo Di Caprio
Por fin llegamos a la isla, el bus nuevamente se ponía en marcha para avanzar cerca de una hora hasta llegar a Ancud, la primera ciudad dentro de la isla de Chiloe, ya era de noche y estábamos llegando, cuando las cosas se pusieron algo feas con el clima. Llegamos al terminal y se largó a llover de manera escandalosa. Nos dimos cuenta que la primera "mega ciudad" de la isla estaba muerta, todo cerrado, todo apagado, claro, eran las 9 de la noche y en el sur, la gente se acuesta a la misma hora que se van a acostar las gallinas. Estábamos solos, en el terminal de buses, bajo una lluvia discriminadora de nosotros y sin tener lugar donde dormir.

Invitadas en la cabaña
De repente, un señor se nos acerca y nos ofrece un alojamiento, era la única persona que estaba alrededor. No teniamos mucho donde elegir, nos ofrecía unas piezas, pero estaban fuera de nuestro alcance, entonces nos ofrece una cabaña, a un precio más accequible, así que vimos que seguia lloviendo y nos nos quedó más que comenzar a caminar al lugar. Despues de unos 20 minutos cargados caminando bajo la lluvia, llegamos a una casa, pasamos a la parte trasera y estaba la cabaña, tenia luz y agua, pero nada más, estaba húmeda y goteaba por todos lados. Fue muy mala la elección, pero ya estabamos ahí, descargamos nuestras mochilas y nos sentamos en una mesa. Quizás fue la peor noche, eso pensábamos (tendríamos peores) pero lo poco que nos ofrecía la cabaña hizo que nos acercáramos más, arrimamos unas sillas, sacamos un ron y procedimos a bajar lentamente esa botella, hablamos de muchas cosas, nos reímos bastante, nos dimos cuenta que no era necesario tanto lujo, estábamos juntos, reunidos después de muchos días viajando, bajo un techo, sanos y compartiendo.

Fería costumbrista
Era nuestra primera noche en Chiloe, fue más que todo una prueba de humildad, lo pasamos genial. Armamos la carpa dentro de la cabaña (si señores, estaba muy húmedo ahi adentro para dormir) y procedimos a descanzar. Primera lección: "Llegar más temprano a las ciudades si nos tenemos alojamiento". Al día siguiente nos levantamos temprano, abandomos la cabaña, fuimos a la feria costumbrista de Ancud. Habían grupos folklóricos, mucha gente, comida, artesanias. Parecía que estaba toda la ciudad en la feria costumbrista. Había milcao, chuchoca, curanto en hoyo, más asados y en general mucha comida. Nosotros comimos curanto en hoyo y nos montamos en nuestras mochilas, debíamos buscar manera de llegar a Quenchi, nuestro siguiente destino dentro del viaje en la isla de Chiloe. Ahora si debíamos llegar temprano, para no cometer el mismo error que cometimos al llegar a Ancud. Así que salimos a la ruta y encontramos un bus que iba rumbo al sur, lo tomamos después de pactar un precio. Al llegar al cruce de Quemchi una camioneta nos arrimó, íbamos rumbo a la costa este de la isla, entre bosques y prados estábamos llegando a nuestro próximo rumbo, pero eso queda para la próxima historia.


 
La feria costumbrista quedaba allá arriba

Y eso daño las piernas de la cotita

El único stand que tenía bebidas sin azúcar
Está servida la parrilla

La modeloca
Está listo el curanto.

Imposible no recordar esa noche.
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Trip espérate nomás que lleguemos a Quenchonchi, 2011