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lunes, 5 de octubre de 2015

Madrid y el retorno

Septiembre, 2014.

Ya salíamos desde San Sebastían, al norte de España, en pleno País Vasco. Era la última parte del viaje e íbamos rumbo a Madrid, unos 500 kilómetros de carretera, donde primero saldríamos por Burgos, en la zona de Castilla y luego enfilaríamos derecho a la capital. Preparamos el Seat que habíamos arrendado y marchamos. Impecable la carretera, sin mayores novedades y con pocos vehículos en el camino, me sorprendió la primera parte del viaje, saliendo desde Donostia hacia Burgos, donde nos encontramos con una ruta con muchos túneles entremedio de los bosques, recordaba mucho a la Selva Valdiviana del sur de Chile, ya llegando a Burgos el camino se "secó" y luego se empezó a oscurecer.

El recorrido desde San Sebastían hasta Madrid
A mitad de camino, nos llamaron del Hotel Ibis de Madrid, donde habíamos hecho nuestra reserva. Nos señalaron que tenían un problema con el número de la tarjeta de crédito, luego de confirmar que íbamos rumbo a Madrid, ellos nos dijeron que respetarían nuestra la reserva. Ya pasando las 22 horas llegábamos a Madrid y enfilábamos al polígono industrial de Vallecas, donde habíamos encontrado el hotel, era un sector muy abandonado, pero no nos importaba mucho, pues como andábamos en auto, nos importaba un lugar donde pasar las dos últimas noches antes de volver a Santiago. Al llegar al hotel, nos encontramos con un panorama bastante peculiar. Primero, un montón de portugueses tratando de ordenarse con el personal de la recepción, muy bien no se entendían, pero estuvimos esperando que nos atendieran unos 20 minutos, luego de esto y presentarnos, nos avisaban que la reserva la habían cancelado, a pesar de que nos habían señalado que por teléfono que nos respetarían la reserva. Después de una glorificante reclamo contra el hotel, nos largamos del lugar, esperando nunca más volver a hablar con tal indigno espacio de Madrid, si, nos sacaron de quicio, se nos salió algo del la "chuchada" chilena frente a nuestros amigos del hotel, pero que más da.

Tomamos el auto con la idea de ir a a darse una vuelta por el centro y buscar algún lugar para pasar la noche. Nos paramos en la zona cercana a la plaza mayor donde ubicamos un bar y telefoneamos a unos 5 o 10 hoteles, donde estaba todo lleno, era un fin de semana complicado, jugaba el Real Madrid con el Atlético de Madrid, era la semana de la Moda en Madrid y también la final del mundial de Basquetbol, estábamos algo complicados. Decidimos recorrer la ciudad buscando algo para dormir, pero pasaban la noche y nada encontrábamos. Decidimos salir de la zona central de la ciudad, recorrimos las carreteras aledañas con la idea de buscar algún hotel de carretera, un motel o cualquier lugar para pasar la noche, pero no había nada, creo que jamás habíamos recorrido tan bien una ciudad, desde Alcobendas hasta la zona de Barajas, desde Alcorcón hasta Getafe, ya nos habían dado las 5 de la mañana y estábamos aburridos de dar vueltas por Madrid, hasta que se nos ocurrió volver al centro por una millonésima vez y pararnos a dormir en el auto, ya casi al final... lo logramos!! Hostal San Blas, cercano a la zona de Atocha, para nosotros fue un paraiso, pero no podía ser perfecto, para esa noche nada, sino para la siguiente. No era un lujo, pero teníamos lo que necesitábamos, una cama cómoda, una ducha y alojamiento. Ya estaba casi amaneciendo, así que decidimos pactar con la dependiente reservar la habitación para usarla desde el mediodía, así que echamos los asientos del auto para atrás y dormir en la comodidad del Seat León.

Ya despertando, nos percatamos que nos habían sacado una multa, porque el lugar donde estacionamos tenía parquímetro y había que cargarlo, la persona que nos hizo la multa ni siquiera nos despertó, sino nos dejó la boleta en el parabrisas del vehículo, hospitalidad madrileña. Después de todo esto y ya llegando casi el mediodía, fuimos a desayunar a una cafetería cercana para luego hacer el check-in en el hostal, lugar donde comencé a escribir el prólogo de este recorrido.

Madrid
De Madrid no puedo hablar mucho, pues lo recorrimos poco. Solamente salimos en el día a recorrer la ciudad, rumbo a la Estación de Atocha, luego caminamos rodeando el Jardín Real Botánico hasta llegar a la Puerta de Alcalá, una nueva vuelta por Cibeles y bajando nuevamente por la calle de Alcalá, había ambiente en Madrid y se notaba, era sábado y la noche se acercaba nuevamente, nos animamos a ir al Pub Crawl de la ciudad, era la despedida y correspondía hacerla bien. Recorrimos varios clubes nocturnos cercanos a la Plaza Mayor, fue una noche de fiesta hasta el fin del mundo. Al día siguiente, me fui al Mercado el Rastro, una de las ferias callejeras más grandes del mundo, era una especie de Persa Bio Bio, pero madrileño, me hice de un par de vinilos, el lugar es entretenido, muchos libros, muchas antigüedades, en fin, es un mercado persa. Una buena idea es bajarse en la estación del metro Latina, acá hay una buena página donde saqué información de este mercado. Volví a descansar al Parque el Retiro, donde me dediqué a descansar y leer. Ya se hacía tarde, era momento de volver al hostal donde teníamos guardado el vehículo, tomaríamos rumbo al Aeropuerto de Barajas, era momento de dejar España, pero ahora para volver a Sudamérica.

Estación de Atocha 
Madrid
Vista hacia la Puerta de Alcalá 

Desde Cibeles el Palacio Linares
Fue un largo viaje, pero creo que en dos meses recorrimos los lugares que quisimos recorrer, es el tiempo justo pues ya estábamos algo cansados, desde España hasta Turquía, una decena de países y un sinnúmero de ciudades, logramos abaratar costos cuando correspondía, pero no nos privamos cuando meritaba la ocasión.

Nuestro vuelo 


El vuelo salía cerca de la medianoche, rumbo a Sao Paulo en un TAM, ya era el final del recorrido, un viaje que merecía compartir y dar la reseña correspondiente. Era momento de abordar, pues teníamos unas 10 horas de vuelo a Sao Paulo, para luego irnos en otro vuelo rumbo a Santiago para retornar a nuestros hogares, este fue el Trip 2014.-


El placer de ver la cordillera nuevamente

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País Vasco << Madrid y el retorno


Trip 2014

domingo, 27 de septiembre de 2015

Guipúzcoa, Euskal Herria

Septiembre, 2014.-

Llegada la noche estábamos arribando a Donostia en Vasco, o San Sebastian en español. Bueno propiamente llegamos a un pueblo que antecedía la ciudad llamado Lasarte-Orria, teníamos una reserva en el hotel Ibiltze, una especie de hotel de carretera o para gente que anda de negocios. Esta ciudad está en la periferia de San Sebastian, nuestro próximo destino y lo elegimos básicamente porque andábamos en auto y podíamos darnos la libertad de alojar lejos del centro de la ciudad. Dejamos nuestras maletas y aprovechamos de ir por unas tapas en un bar que estaba cerca, llamado Bar Santxo. Ya empezaba nuevamente a cambiar el idioma, pues estábamos en el país de los vascos y ellos están orgullosos de conservar su identidad. 

Nuevamente a la carretera
El objetivo de irnos a un lugar tan "alejado" de la ruta turística era ir en busca del pueblo donde salieron los antepasados de mi compañera de viaje, así que al día siguiente usamos el auto e íbamos en busca de una destilería de sidra, llamada Gurutzeta. Rodeamos la gran ciudad de Donostia, o San Sebastian si desean llamarla. Era caminos llenos de curvas que circunvalaban los Montes Vascos, una especie de cordillera de baja altura pero con muchas fracturas que le daban un aspecto muy peculiar a esta parte del recorrido. Para hacer una comparación, era como una especie de cordillera de la costa chilena, pero con un ambiente de la isla de Chiloe. La zona era muy fría y húmeda, se notaba que para este lado del país llueve mucho, por sus verdes prados y la gran cantidad de bosques que aparecían en el camino. Pasamos afuera de varios pueblos pequeños, que nos recordaban los apellidos de varios inmigrantes que llegaron a Chile muchos años atrás, como Oiartzun o Ugaldexto. 

Gurutzeta

Pueblito

Sidra y más sidra
Después de un buen recorrido, llegábamos a la destilería Gurutzeta, en Astigarraba, ahí los dueños luego de la explicación de nuestra razón de la visita, se mostraron impresionados por la existencia de gente relacionada con ellos de tan lejos y nos mostraron su fabrica. Nos orientaron para que siguiéramos a un escondido pueblo de Gurutze, que es el origen de donde salieron las vascas raíces de mi acompañante. Tomamos el vehículo y salimos al pueblo, casi en el límite con Francia. Entre los montes se asomaba Gurutze, una esquina de dos calles con 4 casas por lado, una cafetería y una hostería, eso era todo, además de una cruz al medio, Gurutze significa lugar de cruces, en el idioma Vasco, era genial estar ahí, mi colega estaba bien entusiasmada, al entrar a la cafetería nos facilitaron una guía de teléfonos para ver donde habían más Gurutzeta y nos dimos cuenta que la mayoría estaba al lado francés del límite. Hay que considerar que hablar en el País Vasco de Francia o España es algo bien ambiguo, porque acá la gente se considera "vasca" propiamente tal, más que perteneciente a uno de los dos países mencionados. Después nos enteraríamos que los Gurutze salieron por una playa francesa ubicada a unos 30 kilómetros hacia el país galo, decidimos que ese era un buen lugar para pasar el día y nos dirigimos a la playa de San Juan de la Luz o Saint Jean de Luz. En el límite "francés/español" habían una gran cantidad de restoranes de carreteras y una especie de persa "zona franca", donde almorzamos y compramos cigarros. El lugar recordaba una especie de terreno al olvido, donde pararon también unos motoqueros para llenar sus estómagos, había todo un ambiente de frontera. Luego de eso, rumbo a Francia, todo un acierto haber llegado a San Juan de la Luz, fabulosa playa donde pasamos el resto de la tarde.

San Juan de la Luz
Luego, tomamos el auto y enfilamos a San Sebastian, era momento para recorrer la ciudad de Donostia, era día jueves, pero había mucho movimiento en las calles. Nos arrimamos a un bar, con asientos, porque ya estábamos viejos y no teníamos ganas de sentarnos en las calles a beber, como lo hacía mucha gente en la ciudad, había una especie de aire festivo, parecía época de vacaciones escolares y se notaba en el ambiente. Al día siguiente nos pasamos a Hondarribia, nos contaron que había una especie de feria de comidas y aprovechamos de ir por allá, en un pueblo que limita España y Francia, muchos pasteles y muchas comidas buenas, sidra obviamente, en el país vasco de come y se bebe bien, eso se nota. Luego nos fuimos a la playa de Donostia a descansar el resto del día, un lindo lugar, una de las mejores de España según los entendidos y compartimos esa opinión.

Embutidos vascos
Pasteles de crema
Era el campeón
Patas vascas
Más comida
Señoras pasteleras
La comida en un rato más

Ya eran las 5 de la tarde, seguíamos en San Sebastían y teníamos una reserva en un hotel en Madrid, nos esperaban 500 kilómetros de camino para ir cerrando el viaje, íbamos hacia la capital de España lugar de nuestra última parada antes de retornar a Chile, pero tendríamos novedades ya que por nuestro "atraso en llegar" no nos querían respetar nuestra reserva. Allá veríamos que iba a pasar, lo importante ahora era llegar a Madrid y tendríamos 5 horas de viaje en auto para ver que pasaría en la capital.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Zaragoza, a 300 kilometros de todo

Septiembre, 2014.

Después de abordar un bus Alsa, nos íbamos rumbo a Zaragoza, la gran ciudad del valle de Aragón. Motivados por la invitación de Consuelo y su esposo, una pareja de amigos chilenos que están viviendo allá por motivos de estudio y que en varias ciudades del viaje nos habían acompañado en la travesía, era momento en que se hicieran anfitriones en la ciudad que vio nacer a los Héroes del Silencio. Llegábamos de noche, después de unas 2 horas y algo más de viaje en un cómodo bus, a nuestra derecha, un enorme valle que de fondo tenía los Pirineos y que nos recibía con una impresionante tormenta eléctrica, a la cual le saqué mil fotos, pero ninguna logró salir bien. Llegamos cerca de las 21:00 y en taxi llegábamos a un lindo departamento que mis amigos arrendaban, para disfrutar de un par de piscolas y un juego de cacho.

Monumento al torso de Cristian
Al día siguiente los muchachos tenían que cumplir responsabilidades propias de sus trabajos y estudios, así que aprovecharíamos la mañana para lavar ropa y hacer algo de orden en nuestras maletas, que ya reunían dos meses de viaje. Había aprovechado de levantarme temprano e ir de compras por desayuno, me di el tiempo de caminar tranquilamente por la ciudad y darme cuenta del aire de relajo que se respira. Zaragoza se siente como una ciudad agradable para vivir. En la hora de almuerzo Consuelo nos sorprendía con un pastel de choclo maravilloso. Ya después nos dábamos tiempo para ir al gimnasio, si parecía extraño que en vacaciones nos invitaran al gimnasio, pero en verdad íbamos rumbo a la piscina temperada que ofrecía el gimnasio al cual estaban inscritos los muchachos, lugar al cual fuimos a pie, como casi todo en la ciudad, algo de relajo en el sauna, salsas de vapores, los chorritos en la piscina y nuestras espaldas eran las más agradecidas de tamaño relajo, una tremenda anotación de nuestros amigos.

Pastel de choclo
Sorpresa es la palabra que define mejor a la ciudad, se nota primero la estratégica posición, al medio del viaje entre Madrid y Barcelona, unos 300 kilómetros de ambas ciudades, a la misma distancia del país Vasco y un poco más de distancia de Burdeos, en medio de un valle cruzado por el río Ebro, Zaragoza merece lugar como una de las ciudades más tranquilas para vivir que he conocido, con calles sin muchos vehículos, con muchos arboles, con edificaciones ordenadas y con un centro histórico coronado por la Basílica del Pilar, la misma que se hizo famosa porque un par de chilenos querían colocar una bomba en su interior, que mala forma de hacernos fama. Los muchachos estaban estudiando allá, pues las mejores ciudades para estudiar siempre son las más pequeñas.

En el casco histórico

Atardecer privilegiado en Zaragoza
Al centro histórico nos fuimos en un tranvía que parecía muy ordenado, que compartía las vías con los vehículos particulares, todo bien sincronizado y con mucha coordinación. Ya llegando al centro se nota un casco urbano con mucha construcción de piedra e influencias de las múltiples civilizaciones que llegaron a la ciudad, musulmanes, omeyas, visigodos, en el límite con los francos y integrada completamente a la corona de Aragón y Castilla, solemnizada con el reinado de los Reyes Católicos. Se observa de todo un poco en la ciudad, un poquito de esto y un poquito de lo otro, centros comerciales modernos, un casco bien preservado, tiendas de dulcecitos, un buffet de carnes argentinas en un mall que nos dejó rodando al ir almorzar. Lo mejor de todo, un arriendo de un auto por Hertz, que logramos conseguir por un precio muy económico, un Seat León que nos acompañaría hasta el mismo aeropuerto de Madrid, el día que volveríamos a Sudamérica, pero fue una maravilla encontrar el vehículo, ya que ahora el viaje se nos hacía más fácil y nuestro próximo destino, el país Vasco, iba a ser recorrido por la tranquilidad  de un vehículo "propio".

Una tienda para volverse loco
La noche en la ciudad
Juego de luces del cielo 
Desde arriba del Parque Grande
Hermoso Zaragoza, una ciudad muy agradable para vivir, con un aire de relajo que da envidia, lejos del desenfreno de Barcelona o Madrid, una parada de un par de días que nos sirvió para compartir más con nuestros anfitriones, que como siempre, se comportaron de maravillas.

Ahora nos moveríamos con un Seat
Al tercer día, correspondía marchar, cargamos el Seat para irnos rumbo al norte a esos de las 3 de la tarde, nuestro próximo destino era San Sebastian, Donostia como prefieren decirlo los Vascos, nos íbamos rumbo a la Bahía de Biscaya, aunque en el camino una parada en Pamplona. Después de unas 5 horas manejando, estábamos llegando a Guipuzcoa, aunque eso queda para otra historia.

Plaza de Pamplona

La calle donde corren los toros

Ahora la foto mejora

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Barcelona << Zaragoza >> País Vasco

viernes, 11 de septiembre de 2015

Barcelona y la playa de Sitges

Septiembre, 2014.

Un útil árbol para saber donde está el Catalán
Íbamos rumbo a Barcelona, en el Megabus que encontramos por un buen precio, una especie de EasyJet, pero de buses. Un viaje que salió de París a las 21:00, con poca gente arriba del bus lo que permitió usar un par de asientos si era necesario, para recostarse a dormir. El bus hacia una parada por Toulouse cuando estaba amaneciendo, ahí se subió mucha gente y tuvimos que cada uno sentarse en su asiento, una última parada en una estación de servicio cerca de la frontera con España y luego de 14 horas en bus, estábamos llegando a Barcelona, en tierras catalanas, para comenzar nuestra travesía en el país ibérico. Al llegar a la estación de buses, que después de varias "estaciones de buses" que vimos en el viaje, esta realmente tenía un aire más latino, estando en un recinto cerrado y no al aire libre o en estacionamientos como lo habíamos visto en otras partes, estábamos en Barcelona Nord y nuestro destino era preguntar por una estación de metro, pensábamos "por fin nos van a responder en español", mentira, nos empezaron a hablar en catalán, después de ver que no entendíamos nada, nos hablaron en castellano, un buen detalle como los catalanes conservan su idioma, de manera bien nacional como lo encontraremos en las calles o en varias partes, donde se habla directamente catalán, sobre el castellano.

Encontramos un hotel a buen precio, el Eurostar Mitre. Quedaba algo alejado del centro, pero al lado de dos estaciones del metro y en un barrio que parecía ser bastante tranquilo, además estaba a un buen precio cuando reservamos, así que eso lo hizo el elegido. Nuestros amigos Consuelo y su esposo se iban a alojar también en el mismo lugar, así que coincidiríamos para volver después de las salidas nocturnas, era una buena idea.

Plaza Saint Felip de Neri
Contrario a lo que pensábamos, Barcelona es húmedo y bastante, parecía que estábamos en el caribe, sin exagerar. Quizás la razón de esto es que estábamos en pleno verano y había una ola importante de calor, pero acá la ropa para usar en las calles era bien ligera, un dato para no dejar de lado. Comenzamos el recorrido con un tour sobre la ciudad, algo especial de nuestro guía Pedro de Sandeman, una especie de punk-rocker de Extremadura, retirado del circuito callejero y dedicado a los estudios del cine y que decidió quedarse en la ciudad catalana. Mucha pasión en sus relatos, donde nos contaba la "mala suerte de Barcelona", donde estuvieron Romanos y no dejaron mucho para mirar por sus calles, donde también estaba el límite geográfico entre los Reyes Francos y árabes y ninguno de los dos pueblos dejaron mucho por la ciudad. Ciudad donde Gustav Eiffel ofreció hacer una gran torre, pero las autoridades locales rechazaron el proyecto porque no cuadraba con la estética de la ciudad. En fin, un mal ojo que actualmente hubiera pesado en las arcas económicas. Sea como sea, Barcelona conserva varias cosas entretenidas para admirar que escapan un poco de la dinámica de la mayoría de las ciudades que habíamos recorrido, un barrio Gótico en el centro, surgido por el siglo XIX, pero que ya empezaba a tener edificaciones del mismo estilo, que habían surgido varios siglos atrás, pero este "nuevo barrio gótico" fue surgiendo entre piedras y el centro histórico de Barcelona, dando un aire bastante original que no encontrarás en otras ciudades, personalmente, me gustó. Hicimos un recorrido por varios puntos claves de la ciudad, comenzando en la Catedral de Barcelona, La Generalitat, el Palacio Real Mayor de la ciudad entre otros lugares. Especial atención me llamó la Plaza Sant Felip de Neri, lugar que sirvió para filmar la escena de la orgía en la película "El Perfume".

Capitulaciones de Santa Fe
Barrio Gótico y el poder judicial
La sinagoga judía (esa puerta pequeña)
Plaza Real 
Pero no todo fue mala suerte para esta ciudad, porque tuvo  un hijo ilustre, no sabemos si totalmente en vida, pero claramente para la posterioridad, acá se tiene que agregar en el mapa a Antoni Gaudí, el responsable arquitectónico del actual Barcelona, un tipo que no usaba planos, sino que se iba moviendo conforme avanzaban las obras y que su estado mental era el gran responsable de lo que iba creando. Su obra cumbre, la Sagrada Familia, un edificio que impacta y que no encontrarás en ninguna parte del mundo. Aún sin ser finalizado, asombra, pues escapa de la realidad de cualquier edificio que se construye actualmente. La Sagrada Familia, un edificio difícil de entender a simple vista, que no entra con facilidad en las fotos y que se continúa construyendo desde el año 1882, en un trabajo que tiene bastante por delante y recién proyectan terminarlo el 2026, en el aniversario de la muerte de Gaudi. Es muy agradable Barcelona, parece más tranquilo y con menos turistas, pareciera ser agradable incluso hasta para vivir, se nota la gente relajada y un aire bohemio, solamente la humedad nos tenía algo complicados, pero era un detalle.

Las primeras obra de Gaudí (Los faroles)
La Sagrada Familia
Aires del Parque Guell
Al día siguiente ya con nuestros amigos reunidos, fuimos a darle una vuelta a la Barceloneta. Un lugar que tiene una historia particular, pues el dictador Franco no le tenía mucha simpatía por Cataluña, así que mandó a poner un vertedero camino a la playa, para que nadie pudiera disfrutar de las cosas del Mediterráneo en la ciudad. También hizo una ley para que ningún edificio de la zona de la Barceloneta tuviese una ventana que mirase al mar, por esta razón, yo personalmente no vi ningún edificio sin ventanas, aunque dicen que alguno queda de esa época, recordando esta absurda ley. De todas maneras, la playa parecía un lugar bastante bueno para descansar. Otro lugar a destacar al que igual le dimos un recorrido, es el Parque Guell, un lugar que reúne un cerro para subir a las partes altas y tener una buena vista de la ciudad.


Barceona, Gaudí y el Parque Guell
Desde lo alto del parque
Comida callejera
Pero guardamos energías para ir a otra playa, llamada Sitges, distante a unos 30 minutos en tren desde el centro hacia el sur, Sitges es un pequeño municipio, considerada por el New York Times como la mejor playa urbana del mundo. Tiene un ambiente bien especial, se nota muy exclusiva la playa, pero en la practica, los precios de los arriendos de bicicletas en el día por ejemplo, estaban bastante accesibles, fue entretenido subirnos arriba de esas cosas que son como unos barcos inflados  y pensar que teníamos 10 o 12 años, algo de infancia nos quedaba. Ya caminando por la pequeña ciudad, nos dimos el tiempo de fotografiarnos con la Iglesia de San Bartolomé, la joya de la ciudad, ir por unas cervezas heladas y una paella para almorzar. La playa recordaba mucho a ese ambiente de Reñaca, aunque sin tantos argentinos. Volviendo al centro del pueblo, vimos también la gran vida homosexual, pues claro, a la vuelta nos enteramos que Sitges, es la playa preferida por los gays en Cataluña. 

El amuerzo/once en Sitges

Pub Manchester
Ya de vuelta en Barcelona, nos animamos para un tour de tapas, donde se nos explicó cual era la dinámica de "irse de tapas" en España. Básicamente en los locales te ofrecerán una tapa, que son como "canapés" algo más grande con algo arriba, puede ser alguna pasta, aceitunas, salame, etc. Siempre la tapa viene acompañada por un vaso de cerveza. La idea de "irse de tapas" es recorrer varios locales, comer sus tapas con un vaso de cerveza y cambiarse a otro local, así ya en el 4to o 5to local, empiezan a penar las cervezas consumidas. Vale la pena hacer el recorrido. La suerte hizo que un compañero de curso estuviera viviendo en Barcelona, así que coordinamos una noche para juntarnos todos e ir al Barrio Gótico. Mucha vida nocturna en Barcelona, muchos bares y  pubs que parecen desde afuera lugares inofensivos, pero en el interior todo está pasando. Fuimos a parar donde el Pub Manchester, donde un buen dato nos había dicho que era el único donde vendían Pisco Mistral, un verdadero manjar a esas alturas del viaje. Le explicamos detalladamente al hombre de la barra como queríamos nuestras "piscolas" y resultó un acierto, tanto así, que con nuestro grupo de chilenos, nos tomamos todo el pisco del local. Una verdadera odisea la vuelta después de tal noche de jarana, pero que se logró pasar muy bien.

Ya el domingo, teníamos un pasaje en bus Alsa para dirigirnos a Zaragoza, en la provincia de Aragón. Un bus muy cómodo que se fue por el valle la misma provincia, donde a fondo se podía ver una tormenta eléctrica que daba miedo, un lugar preparado para esto pues confluyen los vientos cálidos del Mediterráneo, los algo más fríos del Mar del Biscaya y la muralla que son los Pirineos. Nos esperaba Zaragoza, la tierra de los Héroes del Silencio, donde nuestros amigos harían de anfitriones en una ciudad que nos preparaba mucho, pero eso quedará para otra historia.
El equipo en Sitges