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domingo, 25 de enero de 2015

Estambul, Bizancio, Constantinopla. (II parte)

Agosto, 2014.


Ya era el tercer día en Estambul y los primeros dos había cumplido altamente nuestras expectativas. Habíamos recorrido todos los lugares que nos interesaba conocer, así que los planes se relajaban para los siguientes días.
Santa Sofía


Cristianos y Musulmanes juntos
Solo nos quedaba pendiente la visita a Santa Sofía, que programamos para ese día, situada al frente de la Mezquita Azul. En verdad nos llevamos muchas sorpresas de Santa Sofía, primero que todo, no teníamos idea de que ya no era una mezquita, sino que era un museo desde hacía más de 70 años y que en los mapas turcos lo encontrarás como Hagia Sophia. Cuando por la década del 1930 Turquía se convirtió en un estado laico y le quitó el rigor religioso que tienen los otros países del medio oriente, hicieron este cambio. Bueno, fuera de eso, la construcción es increíble, nuevamente el arte Bizantino se hace presente, llenando el lugar de mosaicos típicos de la arquitectura del Imperio Romano de Oriente. Construida por el año 500, siendo en verdad una reconstrucción de otro antiguo templo fundado en los albores de la era cristiana, funcionó como iglesia cristiana hasta el gran cisma, luego como iglesia ortodoxa hasta por el año 1500. Después cuando llegaron los Otomanos y la convirtieron en un lugar de rito musulmán y como ya saben, en el 1930 la pasaron a ser museo. Al ingresar, nos dimos cuenta de que se trataba de una construcción enorme, simple en su disposición, con una gran explanada y solamente un segundo piso que funcionaba como balcón interior. Algo deteriorado... digamos la verdad, muy deteriorado, quizás esto desilusionó un poco, ya que muchos murales estaban severamente desgastados por los cientos de años de antigüedad de la construcción. El lugar pide a gritos una restauración, que justamente estaba siendo realizada y que coincidió con nuestra visita y que se siente que durará varios años. Cuando recorrer monumentos con miles de años de historia corres siempre el riesgo de encontrártelos en restauración, en algunos lugares puedes hacer el intento de averiguar si esto va a ocurrir, en otros lugares es imposible, como la Acrópolis de Atenas y su restauración que se remonta a la década de los 80.  En fin, esto no nos desanimó para nada y aprovechamos de buscar muchas curiosidades que tiene escondido este museo y que han sido descubiertas por los investigadores en las reconstrucciones, como imágenes de la Virgen María ocultadas por los musulmanes detrás de sus enormes escudos redondos con inscripciones árabes. También están los restos del Mosaico del Cristo Pantocrator, que es la primera imagen de Cristo que todos conocemos en el mundo occidental y por último como el hecho más anecdótico, dentro del museo, que fue mezquita, que fue iglesia ortodoxa e iglesia cristiana en sus inicios, podemos encontrar unas runas vikingas de épocas difícil de calcular, aunque según un articulo que recuerdo, fueron hechas antes de la llegada de los musulmanes, o sea, tienen más de 1000 años. Para más remate, se comenta que las runas dicen algo así como "Halfdan estuvo aquí". Es complejo analizar el arte del Islam, considerando su iconoclastía, o en español, su prohibición de hacer imágenes para representar la religión, si en el Vaticano encontramos una perfecta Capilla Sixtina donde el más mínimo detalle está plasmado en sus frescos, en una mezquita del mundo musulmán encontraremos la caligrafía en su máxima expresión, dando un aspecto uniforme y abstracto de representar el arte. Santa Sofia, que agrupa varias religiones en las mismas paredes, es una buena muestra para encontrar estas diferencias y poder entender un poco del arte musulmán.

Candelabros enormes

Cristo Pantocrator
Runas Vikingas
La mitad sin restaurar, la otra, llena de andamios


Rehabilitado
Luego de salir de Santa Sofia, nos dedicamos a recorrer la ciudad sin mucho mapa, solamente paramos a comer en el mismo lugar del día anterior, para atacar el estofado de cordero que mencioné en el otro capitulo. Ya en la tarde noche pasamos fuera del Hamam de Cemberlitas, conocido baño Turco de la ciudad con más de 500 años de antigüedad y si estábamos en Turquía... ¿Por qué no animarse a un baño turco?. Fue una buena desición, una especie de paliza, en unas piedras de mármol gigantes donde los vapores emergen para exfoliar toda la piel al más antiguo estilo turco. Está demás señalar que es el más turístico baño turco, por ende es el más caro, es mixto pero las salas de mujeres y hombres están separadas Como teníamos poco tiempo en la ciudad, decidimos entrar a disfrutar de este baño turco. Una experiencia genial de cerca de dos horas que incluida en baño, un masaje descontracturante, que realmente se sintió una paliza de proporciones y finalmente los vapores a altas temperaturas junto a baldazos de agua fría otorgados por unos hombres encargados de hacer los baños adentro, que no tenían mucha delicadeza en lanzarte en agua sin avisar, a veces los veías pasar delante tuyo y lanzaban el agua, te ahogabas al mismo momento que te sorprendía el baldazo, como si estuviéramos jugando con los amigos del barrio a una guerra de agua. Resultaba tragicómico salir del lugar tan relajado y aporreado a la vez, el masaje era clave, apretaban unas zonas nerviosas que aun dudo de su eficiencia, aunque en el momento fue un suplicio, al rato se sentía una especie de relajo muscular que nunca había sentido, el baño cumplía su objetivo.

Ya era de noche, nos animamos a una vuelta en barco por el Bósforo, pasando por debajo de los dos puentes que conectan la parte asiática de la ciudad con la parte europea. Estambul es maravilloso, nos lamentábamos de que al día siguiente nos teníamos que marchar, era el plan del viaje. Debajo del puente Gálata aprovechamos de atacar los últimos restos de la gastronomía turca que nos dejó maravillados, como esos postres llamados Baklava.

Una de las miles de mezquitas, desde el Bosforo
Puente transcontinental
Medusa
El último día lo comenzamos temprano con la Basílicas Cisternas, un circuito subterráneo que inicialmente tuvo por objetivo traer aguas de los bosques al norte de Estambul. La gracia de la construcción es que tiene cerca de 1500 años, de la época de Justiniano, por el año 500. Usada por los Bizantinos durante toda la extensión del imperio, hasta que los otomanos las dejaron de usar pues no les gustaba el agua almacenada, fueron ocultadas, cerradas y olvidadas durante cientos de años, hasta que en el siglo XX se volvieron a abrir, luego de retirar 5.000 toneladas de barro, para su uso turístico. Dentro de las decenas de pilares, destacan dos al fondo de las cisternas, que tienen las cabezas de Medusa, claramente dadas vueltas, para no quedar convertidos en piedra, como señala el mito.


Las cisternas

Nos salimos de las cisternas y nos fuimos al bazar a comprar y arrasar, dos maletas de unos 20 litros pues el pasaje de vuelta a Sudamérica nos daba esta oportunidad. Se fue a la maleta en una tarde todo el alma consumista, telas, sedas, pañuelos, shishas, especias y una multitud de recuerdos que en el Gran Bazar y en el Bazar Egipcio, destacaban por sus irrisorios precios. Había que regatear, muchas veces bajamos los precios 5 a 10 veces de su valor que inicialmente nos ofrecían, a veces nos iba bien, a veces no.

Como siempre las calles eran un caos.
Volvimos al Hostal, recogimos nuestras maletas y solicitamos un taxi para subir a Taskim, recuerden la tremenda bajada del inicio, bueno, no la íbamos a subir a pie, abordamos el "Taksi", tomamos el bus que lleva al aeropuerto. Las medidas de seguridad demoraron algo el ingreso. El abarrotado y enorme aeropuerto de Ataturk nos jugó una mala pasada, olvidamos que había que estar acá con 3 horas de anticipación mínimos para embarcar las maletas, debido a la estratégica ubicación de Estambul. Por suerte el chamullo chileno nos sirvió para explicar que teníamos que subirnos al avión, mirábamos las medidas de seguridad que eran realmente muchas, pero igualmente se veían desbordadas, por ejemplo nuestras maletas no fueron pesadas ya que en ese momento, dos personas que estaban embarcando las maletas unos lugares más lejos, estaban tranzándose a combos, lo cual nos favoreció ya que el Turkish que habíamos comprado solo aceptaba dos maletas y no cuatro, como las que llevábamos, era un griterío y un desorden generalizado, ya pensaba que alguien iba a explotar con tanto grito. Finalmente abordamos íbamos rumbo a Munich, para continuar el trip.


Resumen y opiniones de Estambul

Fue incluida en el mapa por un capricho mio y no estuve lejos de cumplir las expectativas, pero quedé corto de tiempo. Aún así, logré ver las cosas que buscaba conocer.

¿Recomiendo viajar a Estambul?
Estambul es una ciudad 100% recomendable para conocer, es una buena puerta de entrada para Turquía y porque no, para Medio Oriente. Ubicada entre oriente y occidente, tiene la mezcla perfecta de ambas cosas. Es entretenida, tiene muchos lugares para ir a visitar, tanto que quizás los días no te alcanzarán. Aún así en 4 días alcanzas a darle un buen recorrido a la zona más turística de la ciudad. Me quedé con ganas de conocer el resto del país, será para una próxima oportunidad.

¿Es seguro Estambul?¿Precios?¿País musulmán?
Nadie dice que un lugar sea 100% seguro, pero si es por eso, mejor nos quedamos en casa. Si vas al caribe te puede tocar un huracán, si vas a comer en la calle puede que te caiga mal al estómago, si vives en Chile te va a tocar un terremoto, eso no implica que te pueda ocurrir.

¿Donde dormimos?
Nuestro hostal Route 39 nos costó €120 las 3 noches en una habitación doble, me aseguré de buscar un barrio más seguro y de fácil acceso, llamado Plaza Taskim. Igual creo que puedes abaratar costos si buscabas más. Lo reservé por Booking. La moneda allá es la Lira. Una lira son $250 chilenos.

¿Hay que taparse la cabeza con un pañuelo si eres mujer?
No, Turquía es un estado laico, sobre 3/4 del país son musulmanes, pero no significa que a ti te obliguen a ser musulman y usar vestimenta relacionada. Si eres mujer puedes caminar con minifalda, te van a mirar, pero no es ningún delito. En las mezquitas deben cubrirse las piernas y la espalda, pero a la entrada facilitan telas para cubrirse y bolsas para guardar los zapatos y entrar descalzo. No se puede beber alcohol a 500 mts. alrededor de una mezquita, por ende no encontraran bares cerca de las mezquitas. La vida nocturna es discreta, no encontramos nunca una discoteque o algo similar.

¿Como llegar?
Estambul tiene un aeropuerto gigante que tiene conexiones a los 5 continente, no costará llegar, lo que si me molestó, fue la poca información para cubrir el viaje entre Grecia a Turquía por tierra, me hubiera gustado tener más herramientas para hacer ese trayecto por tierra.


Estambul Rocks!

lunes, 5 de enero de 2015

Estambul, Bizancio, Constantinopla. (Ira parte)

Agosto, 2014.

Estambul, desde hacía mucho tiempo era un sueño, desde que alguna vez en los libros de historia apareció descrita y desde que algunos profesores trataban de explicar que la ciudad estaba allí desde hacía muchos años. Sentía una atracción por conocerla y es normal, pues es histórica, importante y conocida, ubicada entre dos mundos, con miles de años a cuestas. Esa es Estambul, fundada como Bizancio y renombrada Constantinopla, polis griega, capital romana, capital bizantina, sede del Imperio Otomano y actualmente la ciudad más grande de Turquía, esa era el objetivo y la razón para ubicarla en nuestro circuito del viaje de este año. Noah Gordon se detuvo bastante a detallarla en su libro El Médico, y eso que estaba ambientada por el siglo XI y Rob Cole si que tuvo aventuras en ese tiempo, ya toda una ciudad grande. En dos capítulos contaremos nuestra pasada por la capital de Turquía, un recorrido que será breve para los parámetros históricos que tiene la ciudad, pero que puede servir de guía a quien se atreva a recorrerla.

Es una ciudad gigante (google.cl)

Estambul actualmente no es la capital de Turquía, pero ocurre el fenómeno que tiene Sidney o Rio de Janeiro, donde perfectamente se pueden confundir con la capital, pero no se engañen, las autoridades locales en algún momento de la historia se dieron cuenta que la burocracia del gobierno merece una ciudad aparte, más pequeña, que escape de todo el caos de una mega polis, por eso surgió Ankara, su actual capital, y por eso también surgió Brasilia o Camberra, en otras latitudes. Dicen que son aproximadamente 15 millones de personas repartidas a ambos lados del Bósforo, el estrecho que separa la ciudad y que también separa Europa de Asia, que comunica el Mar Mediterráneo y el Mar Negro, es realmente una ciudad grande y sería difícil conocerla completamente en un par de días, quizás hasta la misma gente de Estambul no conoce completa su ciudad, porque es una "mega ciudad" y para recorrerla uno necesita bastante información previa, o quizás mucha curiosidad para sumergirse en sus miles años de historia. Es una de las tres ciudades transcontinentales del mundo, es la mezcla entre oriente y occidente, entre lo musulmán y lo cristiano, una sociedad de ascendencia túrquica, por allá en las estepas de Asia Central, porque el idioma turco tiene más similitudes con los caracteres coreanos, que con los del mundo árabe. Una ciudad que adoptó una religión de la península arábiga y actualmente la llevan a su manera. Gastronomía, costumbres, formas de vida, son muchas mezclas de todo, teníamos una visión de la ciudad, pero era mucho más de lo que pensábamos y a eso íbamos.


Finalmente nos íbamos por aire
Como escribimos en el capítulo de Milos, nuestra idea era llegar a Turquia por tierra, pero el feriado de la quincena de agosto en Grecia no facilitó el proceso, no habían demasiadas opciones: solamente sabíamos de una conexión vía Salónica en tren y una posible búsqueda de un bus hasta Turquía. Pero demoraba unos dos días en llegar, entonces perderíamos un día para recorrer Estambul y teníamos como límite el 4to día pues teníamos que abordar un Turkish Airlines rumbo a Münich. La otra opción de irnos por las islas tampoco logró llevarse a cabo debido a que estaba todo colapsado en los ferries ya que como decíamos, era fin de semana feriado en vacaciones, en Grecia. Entonces desistimos y buscamos alguna manera de volver a Atenas,: un ferrie que llegaba poco antes de la medianoche. Logramos volver al humilde pero oportuno Hotel Cosmos que nos había albergado en el desolado barrio de Metaxourgio para recargar energías y tomar un vuelo de Aegean Airlines que habíamos encontrado unos días antes rumbo a Estambul. Creo que fue la mejor opción para nosotros, ya que andábamos con los tiempos demasiado apretados. Quedé con las ganas de hacer el trayecto por tierra, nunca encontré mucha información previa al viaje para hacer ese tramo y quería hacerlo, quedará para una próxima ocasión. Después leyendo con más tiempo me di cuenta que podríamos haberlo perfectamente por tierra, pero con un poco más de tiempo (o quizás no, los camioneros a veces andan más rápido que los aviones)

Un vuelo agitado de una hora y media desde Atenas hasta el Ataturk de Estambul. No soy amigo de los aviones, en verdad me da algo de pánico volar, aunque he volado varias veces, pero este fue uno de los aterrizajes más movidos que recuerde. Esa semana fue algo caótica para los vuelos, unos cientos de kilómetros más al norte una milicia o ejercito, depende de quien venga la versión, fueron responsables de lanzar un misil y derribar a un vuelo de Malasyan Airlines que iba de Amsterdam rumbo a Kuala Lampur y generar el terror por esos días en las noticias, el cierre del espacio aéreo e Ucrania y toda la paranoia habitual. Fue tanto el temor, que al aterrizar en un lluvioso Estambul, la gente se puso a aplaudir. Al salir del aeropuerto buscamos unos buses que por unas 10 TRY (liras turcas) nos llevaba hasta la plaza Taskim, nuestro objetivo. Las liras turcas las teníamos de antes, solo una pocas para movilizarnos desde el aeropuerto hasta el hostal. El bus bastante del primer mundo, recorrió por cerca de 40 minutos Estambul, ya era de noche y estábamos bordeando una especie de costanera en una ciudad grande, llena de luces, edificios modernos y lindas construcciones, íbamos rumbo a la Plaza Taskim, nuestro punto de referencia para el hostal que buscábamos.

Estambul nos recibía con lluvia
Apenas al llegar a la plaza sentimos algo de humedad en el ambiente y unas pequeñas gotas cayendo, entonces sacamos rápidamente un mapa y tratamos de buscar el nombre de la calle a la cual íbamos, no muchos la conocían, pero la gente nos trataba de ayudar igual. Ojo que no todos hablaban inglés, pero había animo de ayudarnos, solo atinábamos a señalar el nombre de la calle que buscábamos (Mebusan Yokuşu, o algo similar). Lentamente nos acercábamos a las coordenadas, pero la lluvia empezaba a caer, sacamos rápidamente las fundas de las mochilas y las capas de agua, parece que venía en serio, entremedio un travesti al medio de la plaza cantaba y se movía alegremente, "loca alegría total". Sin ánimos de discriminar, pero me parecía curioso este personaje, me imaginaba que los homosexuales estaban algo más reprimidos en Turquía, por lo menos en Estambul, no se veía tan asi. Luego de caminar por las indicaciones de muchas personas, localizamos nuestra calle, pero había un problema, estaba en una fuerte pendiente, así que comenzamos a descender, imagínense la lluvia, las mochilas, el piso mojado y el cansancio, así que hubo un par de resbalones al bajar, pero nada grave, hasta que localizamos el Domino Pizza, que era la referencia del Hostal 39, nuestro hogar en Estambul. Por fin llegábamos, empapados y cansados, nos facilitaron en la recepción unas toallas, a secarnos, instalarnos, registrarnos y a comprar unas cervezas en el local del frente del hostal, cuyo dependiente con un ánimo comerciante del medio oriente, no hablaba ni un poco de inglés, pero con una calculadora nos iba señalando los precios de las cosas que comprábamos, unas cervezas, aceitunas y algunos snacks desconocidos, pero sabrosos, por fin llegábamos a Estambul, era hora de descansar. En un pequeño televisor sostenido en la muralla del local estaban dando un partido de fútbol entre un equipo local turco y el Arsenal de Inglaterra, la primera plana en un momento fue el tocopillano Alexis Sanchez, el ridículo orgullo nacional en modo ON, habíamos llegado.

Un buen mapa turístico de Estambul

Estambul es gigante y es difícil ordenarse para recorrer la capital turca, hay muchas atracciones para visitar y en 3 días concretamente, nos iba a costar verlas todas. Un buen desayuno y decidimos irnos en el tranvía, cuyos tickets no se llamaban tickets, sino jetones, hasta ahora me da risa el nombre, claramente uno de estos jetones se fue de recuerdo para Chile. Íbamos rumbo a la plaza de Sultanahmet, la plaza de la Mezquita Azul. Es básicamente el primer punto de referencia de Estambul, una enorme plaza donde confluyen la Mezquita de Santa Sofia y la Mezquita Azul, al frente de la Basílica Cisterna. En este lugar donde estaban todos los vendedores de paquetes turísticos y el centro histórico en el cuerno de oro. Queríamos comenzar con Santa Sofía, pero los lunes estaba cerrado, así que nos fuimos a la Mezquita Azul, al entrar había mucha gente, una protesta en contra de la guerra en Siria y los atentados del ejercito Israelí en contra de los niños Palestinos, con muchas fotos de la guerra, nos dábamos cuenta donde estábamos, cerca de lugares de conflictos, aunque estábamos lejos de las zonas, ahí mismo, se palpaba en el ambiente.


La Mezquita Azul
Al interior de la Mezquita Azul

 
Al interior de la Mezquita Azul
La Mezquita Azul es la única en Estambul que tiene 6 alminares, esos grandes pilares que parecen campanarios y que rodean las mezquitas. En su momento de construcción, hace unos 500 años atrás, se culpó a su artífice, el Sultan Ahmed de enfrentarse a La Meca por la majestuosidad de la Mezquita Azul frente a la Mezquita Kaaba de la Meca, que tenía también 6 alminares, finalmente decidieron construir un alminar más en la capital espiritual del mundo árabe para finalizar el conflicto. Imagínense la majestuosidad de la construcción, era imposible tratar de retratarla, no cabía ni en la cámara de fotos. Entramos por la fila de turistas. que estaba señalizada para separarnos de quienes eran los residentes locales. Me sorprendió la buena recepción con nosotros, los no mulsulmanes, habían muchos afiches que explicaban el respeto que se debía tener dentro de la mezquita, quitarse los zapatos, guardarlos en una bolsa y mantener el silencio. Me pareció amable también que tuvieran prendas para taparse, por ejemplo mi colega de viaje andaba con pantalones más arriba de la rodilla, con toda la pierna al aire, si hubiésemos estado en el Vaticano de frentón no nos dejarían entrar, pero en la Mezquita Azul hay telas para usarlos de forma de vestido para taparse las piernas y la cabeza, permitiendo la entrada. Después de una breve fila ingresamos y al interior de la mezquita nos quedamos un rato en quietud para contemplar lo enorme del lugar. Mucho respeto, mucho silencio, diferente a las iglesias católicas donde todos murmullan adentro, acá todo el mundo estaba realmente en silencio y andar descalzo dentro de un lugar lleno de alfombras ayudaba.

Patio interior de la Mezquita, atrás un Alminar.


Ingreso del Palacio
Decidimos salir, cruzar la plaza, comprar unas aguas para la sed, cotizar los valores de las vueltas al estrecho del Bósforo (que rondaban los 20 liras, tampoco era un valor descabellado) comprar una especie de masa tostada callejera que nos sirvió para secarnos más la boca, y finalmente decidimos caminar hasta el Palacio de Topkapi, el gran palacio del Imperio Otomano. Después de una enorme fila de unos 30 minutos, compramos los tickets para ingresar. Los valores eran de 30 liras turcas para el Palacio y el Harem, en la pagina se señalan los detalles del ingreso y los horarios (Los días martes cierran). El palacio es enorme, realmente gigante, creo que no conozco un palacio más grande, quizás Versalles puede compararse, pero Versalles es 1/8 de Palacio y el resto son los jardines, Topkapi por el contrario es Palacio en su totalidad, separado de hermosos jardines. En el tour guiado que compramos, se nos explicaba que cada Sultán iba agrandando más y más el palacio, dándole su toque personal. Al interior mucha historia de un imperio que el mundo occidental no conoce, más allá de ser siempre los malos de la película. Visitamos el Harem, que es la construcción donde el Sultán mantenía a sus 700 mujeres, o quizás más. También visitamos las joyas del Imperio Otomano, documentación de sus invasiones, armas, esculturas, salas de recepciones, hermosas alcobas, hermosas habitaciones, alfombras, balcones que daban al Bósforo y una vista fenomenal de Asia, relieves y un sinnúmero de patios llenos de flores. Después de 4 a 5 horas al interior del lugar y decidimos salir, algo sofocados del lugar y de su bombardeo cultural, era hora de almorzar, donde me esperaba el mejor plato que comimos en el viaje, el Estofado de Cordero.
 
Las cauras también fuman.

La muchedumbre al interior del palacio.
Los jardines y parques adentro del Palacio.

Sencillas entradas de los salones, en el Palacio.

Vista del Bósforo y de Asia, desde un salón del palacio.
Interior del palacio

Salas de recepción del palacio

Miradores del palacio

Estofado de cordero y sopa de tomate.
Caminamos rumbo al Gran Bazar, ya eran sobre las 5 de la tarde, pero la afluencia de gente no se detenía. Paramos a almorzar en una especie de fuente de soda con las mesas en la calle, que nos permitían ver la gente, nos dábamos cuenta que eramos minoría, que había mucha gente turista que no precisamente eran occidentales, sino que del mundo árabe, Estambul es un centro mundial, los turistas no solo vienen de América y Europa, sino también de Asia, de la India, del lejano oriente y del propio mundo árabe. Era genial mirar la calle y el desfile de gente. Erróneamente yo elegí un Kebab, plato ya a esta altura conocido, pero mi acompañante solicitó un Estofado de Cordero, creo que uno de los mejores platos que existen, tanto que al día siguiente volvimos al mismo lugar para comer ese estofado, que era genial, maravillosa la comida turca. Recuerden, estofado de cordero.

Luego caminamos al Bazar, no a cualquier Bazar, sino al Gran Bazar. Lentamente empezaban a aparecer más vendedores de diversos cachibaches, de comidas y realmente, de todo. Existen muchas guías para conocer el gran Bazar, pero ninguna te va a servir si no tienes un alma de callejero. No es un mall, no es un centro comercial, sino son innumerables pasadizos y callejuelas donde vende todo, prácticamente todo: Joyas, maletas, alfombras, pañuelos, sedas, telas y todo lo que te puedes imaginar que venden en un Bazar Turco. El gran Bazar tiene cientos años de historia y aunque es una versión mucho más estilizada y pulcra de los mercados que deben existir en el medio oriente, permite tener una idea de esta mezcla cultura y de comerciantes que hay en el medio oriente, donde los vendedores te hablan directamente en tu idioma local, son herederos de miles de años de historia comerciante y son capaz de venderte un poco de aire si es que se lo proponen (y nosotros de comprarla seguramente) Lamentablemente llegamos algo tarde, ya la gente estaba empezando a cerrar, así que decidimos mirar el Bazar para tener una idea general y asistir el miércoles de manera más programada. Avanzamos en dirección hacía el puente de Gálata, hacía el Bazar Egipcio o Bazar de la Especies y entre ambos lugares, separados por unos 30 minutos de caminata, el bazar se mudaba a la calle, los productos iban cambiando, pero el alma de vendedores seguía intacta, había camisetas de fútbol, camisas, ropa interior, chaquetas, pantalones, algodón y podría seguir diciendo lo que existía, todo a un precio irrisorio. Al llegar al Bazar de las Especias, los olores se tornaban más cargados, se sentía en el ambiente que era el Bazar donde se vendían comidas y alimentos, los gritos de los vendedores parecían los de una feria callejera chilena ("lleve la papa...!!!"), pero en turco, imagínense esos alaridos y gritos. Me acuerdo y me río sólo.

Diminutos callejones te dirigen al bazar
Ingreso del Bazar Antiguo
Cachibaches del Bazar.
La gente intruseando

Interiores del Bazar
Caminos entre el Gran Bazar y el Bazar de las Especias.
Venta de dulces
Bazar Egipcio, de las Especias.
Se habla español
Extraviada en el Bazar Egipcio.
Delicias turcas
La moda infantil
Sombreritos, llamados Fez
Lleve la moda
Finalmente salimos hacia el Puente Gálata, donde estaba la Mezquita Nueva, del año 1597, que no estaba directamente en el circuito turístico, se notaba, estaba todo más tranquilo, con más gente del lugar y menos turistas. Nos animamos a entrar, justo coincidimos con el rezo del anochecer. No somos entendidos en el islam, pero logramos captar que uno de los 5 pilares fundamentales del islam es la oración. Las oraciones se realizan en relación con la ubicación del sol en el cielo, una de ellas es en el anochecer. Ya eran cerca de las 20:00, ingresamos, previo retiro de nuestros zapatos, y nos sentamos a observar toda la oración, realmente muy impresionante y conmovedor.

Afueras de la Mezquita Nueva.
Inicio de las oraciones.
Oración.
El Imán
El área destinada a las mujeres para sus rezos.
Aparentemente, los que llegaron tarde se quedan a rezar más

Al salir, ya era de noche. Así se veía la Mezquita Nueva.
Finalmente nos fuimos al cruce con Galata, aprovechamos de comer algo en los múltiples restoranes que estaban debajo del puente, con vista al cuerno de oro, precios razonables y unas pipas de tabaco con sabores a frutas. Nuestro primer acercamiento con el tabaco turco fue ahí, nos explicaron como usar las Shishas, para disfrutar tabaco con limón, manzanas o frambuesas, muchos sabores para un mismo día. Finalmente nos animamos a caminar, eran cerca de las 22:00 y la ciudad estaba cerrada completamente, era como "Resident Evil", todo desolado, no encontramos mucha vida nocturna, todo el mundo había desaparecido rumbo a su casas, nosotros caminamos rumbo a nuestro Hostal, el primer día en Estambul nos dejaba contentos, con la expectativa ampliamente superada. Nos esperaban dos días más para seguir recorriendo.

Una de las postales del día, la Torre Galata desde el Palacio de Topkapi.